Aquella noche, el bosque no hizo ruido.
Ni una rama, ni un insecto, ni el más leve crujido.
Caminé pensando que estaba sola
hasta que algo, desde dentro de mí,
susurró:
—Por fin has llegado.
No supe si detenerme o seguir.
El aire aguardaba. El camino también.
Entonces comprendí que no era el bosque quien había callado.
Era yo quien, por primera vez, había dejado de hacer ruido por dentro.
Y en ese silencio —nuevo, intacto—
algo empezó a nombrarme sin palabras.
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| Mujer caminando por un sendero forestal 1883 / Vasily Polenov |

Ciertamente para apreciar el silencio debemos dejar de hacer ruido y poner atención a la naturaleza que nos habla.
ResponderEliminarBeso dulce, Mi Estimada Magda y dulce fin de semana.
No todo el mundo tiene el don de saber apreciar el silencio ni de descubrirse en él, Mi Estimado Dulce.
EliminarFeliz fin de semana :-)
Mil gracias por estar.
Un beso enorme.
Hay un viejo refrán que dice que, si de repente, el bosque se queda en silencio, tienes cinco minutos para salir corriendo de él...
ResponderEliminarTengo la sensación, Beau, que es poco tiempo porque cuando quieras darte cuenta de ese silencio, lso minutos ya han pasado. Te ha quedado el último suspiro :-)
EliminarMil gracias por venir un ratito.
Un besote.
Escribas lo que escribes haces que vuele después de leerte.
ResponderEliminarBesos.
Eso es muy bonito, Toro. Si aquí hallas ese lugar donde puedes volar, yo soy feliz de escribir para ti.
EliminarUn beso enorme, y mil gracias por eso… por volar hasta aquí.
Un relato breve pero portador de un mensaje de gran calibre en cuanto a su importancia. Intenso como una sacudida al principio, y relajante como una brisa reparadora al terminar. Sublime.
ResponderEliminarMe ha encantado, Maga.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo.
Daniel A.M.
Muchísimas gracias, Daniel, por venir este momento y dedicarme tu tiempo para leer y dejarme unas palabras.
EliminarIntento escribir del modo que tú has detectado. Primero puede haber un pulso, tenso, un golpe, pero, al final, siempre queda un halo calmo.
Un beso enorme.
Es silencio, a veces callar la cabeza ayuda a enfrentar los dias que siguen de lo que llamamos desgracia convertida en milagro.
ResponderEliminarNo es fácil callar la cabeza. Tiene una magia negra que la hace recurrente en pensamientos, la mayoría de las veces.
EliminarMil gracias por acercarte :)
Un beso.