23 de abril de 2017

Ratita Garrampas

Imagen de la red

Esta ratita no es una Ratita Presumida pero es muy bonita y muy menuda. Es tan suave como una pelusa. Podría llamarse Ratita Pelusa pero no. 

Es inquieta y cariñosa y mueve el hocico como si tuviera virutitas de polvo lo que hace que parezca que está sonriendo. Le encantan los lazos. Los tiene de todos los colores pero le chiflan el rojo y el azul. Se pasa la mayor parte del tiempo acicalándose después de unas interminables sesiones de gimnasia en la rueda donde no entiende ni de día ni de noche. Le encanta comer dientes de león y hojas de trébol, la crema de verduras y las pipas de calabaza. Le pierden las chuches pero las tiene prohibidas. Se duerme escuchando canciones de Queen y no soporta que le acaricien la tripita. 
Su nombre podría ser Ratita Malas Pulgas pero es tan buena que no muerte mas sí avisa.

Podría llamarse Ratita Garbancita pues no abulta más de una moneda. 
O, también, Ratita Ojitos porque tiene unos preciosos ojos negros. Pero, en realidad, se llama Ratita Garrampas porque, aparte de llevar siempre sus pelos de punta, cuando le das un beso suelta unos pequeños latigazos de corriente. Es la emoción que siente por el amor que profesa. 
Por eso sus besos son eléctricos e inolvidables como los de una princesa encantada. Que se lo digan a Punta en Blanco que la tiene totalmente consentida. Para él es su Reina Blanca.

Imagen propiedad de Other




18 de abril de 2017

Meraki

Os traigo una palabra que encierra en sí misma toda una filosofía, una palabra de esas raras y que en nuestro idioma agrupa a unas cuantas.

Es una palabra griega, de origen moderno, que viene a definir ese pundonor en hacer algo, ponerle alma, corazón..., poner todo el empeño y un poco más, todo nuestro saber, todo nuestro esfuerzo, todo nuestro cariño, sabiendo que todo eso lo hará único, muy nuestro. Y, además, terceros se darán cuenta de ello.
Es poner Pasión con mayúscula en eso que estamos creando.

μεράki

"Bye, bye, Butterfly" de Catrin Welz-Stein

7 de abril de 2017

El Libro Mágico, que no es de cuentos chinos, siempre esconde secretos enmarcados en Recetas que aparecen cuando más los necesitas. Qamar, en ocasiones, lo abre en busca de ellas y gusta de compartirlas con quien quiere, quien necesita... como quiere y necesita ella...



“Receta para un 
Abrazo de Corazón a  Corazón”

Pintura de Benjamín Lacombe

Para dos personas o más, incluso individual. Y puede ampliarse a bichos. Hay quien tiene un ratón azul (su abrazo es muy curioso), un oso amoroso, una luna lunera, una bruja chispita… o un cuervo.
Este abrazo es muy especial puesto que es muy sentimental y su magia es increíble.

Dificultad relativa.

Tiempo de preparación: Pensarlo y hacerlo. A veces, preguntar. También se puede pedir.

Indicado para todas aquellas personas  o bichos que deseen quitarse el estrés, aumentar la autoestima, parque no deseen volverse loco o loca, o necesiten mejorar el sistema inmune…

Ingredientes
  • Un trocito de Corazón
  • Un muchito de Alma
  • Una pizquita de Intención toda y sana
  • Un capazo más o menos de Sentimiento mutuo
  • Un raudal de Sinceridad plena
  • Y alguna especia de tu agrado.  Se sugiere besos de abuela, sonrisas, achuchoncillos, un suave balanceo, un poco de picardía… Y, sobre todo, un gran suspiro.
  • Un par de brazos. No importa tamaño ni color. A veces no es posible por lo que nos conformaremos con el corazón, con unas patas, con una colita … Incluso, un parpadeo de ojos.
  Sugerencias para la guarnición
  • Unos aritos de Luz de luna
  • Unas gotitas de Lluvia con aroma a Preticor
  • Unas vituras de fuego de chimenea de una fría tarde de invierno
  • Agüita de Esperanza
  • Murmullos de Silencio
  • Suspiros de Besos

Parecen muchos ingredientes pero en realidad están todos en ti, en tu interior, a poco que mires. En tu exterior, a poco que te dejes. 

Elaboración

No hay un modo científico de preparación pero sí suele haber una cierta línea de ejecución.
Se trata de mezclar todo eso, dejarlo reposar unos segundos, inspirar hondo, mostrar una sonrisa (a veces, también es necesaria alguna lágrima), abrir los brazos y dejar que la otra persona o bicho se encaje en ellos. Es abrir el pecho para que el abrazado tenga la sensación de meterse dentro y sentirse protegido a la vez que tú te sientas reconfortado por darlo. Es algo mutuo por lo que en el dar está el recibir.

Es mejor servirlo caliente pues reconforta más pero no pasa nada ni lo emplatamos en frío ya que no pierde sus cualidades. Sí que hay que tener cuidado de servirlo a destiempo. Ahí puede peligrar la calidad de los ingredientes.

Rematamos con la guarnición antes mencionada. La que más aparente sea según el momento de servir. Lo importante es que el abrazo cause buen efecto.
Las variantes son muchas, todo depende de las intenciones y motivos, pero siempre en un tú a tú, en un pecho contra pecho para latir al unísono.

Estos abrazos, como la mayoría de ellos, puede tomarse agarrando suave y acariciando la espalda. Otras, se es una constrictor estrujando, como si fuera a venir un vendaval. Tal vez  sí. Un vendaval de sensaciones.

Y una vez servido, solo cabe disfrutarlo.


Pintura surrealista de R. Caldaño