Caracolas en las Nubes

Para un Universo Azul


Esto no es un blog de cuentos pero podría parecerse.

Y, contar, cuenta.


31 de agosto de 2018

Ratón está pachucho

Aquel día no pintaba muy bien. Había amanecido nublado y, además, durante la noche había habido un poco de frío, más de lo normal. Ratón se había pasado parte de ella así que ¡achis... achis...! y suspirando como si la vida se le fuera en suspiros.
Se había costipado y ni un tazón de té de hierbas le había calmado. El ¡achis... achis...! se había convertido en ¡¡¡.... achiiiisssssss...achiiiisssssss...!!! y en un ¡¡¡Ayyyy!!


El caldo "Monda y Lironda" de la abuela sería un buen remedio aunque no le gustará su sabor. Fue en busca del Libro Mágico de las Recetas para saber si disponía de todos los ingredientes. pero no tenía los que precisaba para prepararlo. Así que, con todas las que pudo, que eran pocas, se abrigó bien y salió a la calle para acercarse hasta el mercado:
  • agua de lluvia;
  • una pizca de esencia de escarcha del día; 
  • unas hojitas de perejil;
  • una pedacito de apio;
  • un trocito de patata; 
  • un par de vainas de judías verdes;
  • unas ramitas de eneldo;
  • extracto de eucalipto;
  • unas hojitas de hierbabuena;
  • un par de semillas de ciprés.

Regresó con la mitad de las cosas así que decidió poner más de lo demás y colocarlo en un puchero grande para dejar que hirviera al fuego. Un par de horas y a reposo hasta poder tomarlo. Mientras, decidió arroparse en la cama. Se sentía destemplado y los pelos se le ponían de punta de tanto en tanto mientras unas incómodas gotitas caían de su hocico.

Qamar, que presintió que algo no iba bien, se acercó hasta la casa de su amigo. Con sus rayitos tocó en la ventana pero Ratón no le abría, así  que, algo asustada, se coló por un resquicio que encontró. Sobre la cama dormía su amigo, hecho un ovillo azulado. Le acarició la frente. Estaba ardiendo y eso no era bueno. De ese modo, se vistió de noche escarchada. Con esa intención intentó bajar la temperatura del pequeño roedor. No cejó en su empeño hasta conseguirlo. Cuando su amiguito abrió los ojos se sintió más tranquila. Le tomó de una patita, mostrándole la mejor de sus sonrisas.

—¿Cómo te encuentras? —le preguntó.
—Mejor —le respondió con un hilillo de voz.
—Te traeré un poco de ese caldo milagroso.
—¡Es tan malo!
—Sí, pero es tan efectivo... —ironizó Qamar, sonriendo.
—¡¡Aich!! —suspiró, resignado.

Qamar le dio un tazón con el caldo templadito. Reticente y tapándose la nariz, Ratón se lo fue tomando. El primer sorbo no hizo nada pero es que apenas se había mojado los labios. Qamar le alentó a seguir. El segundo tampoco tuvo efecto alguno aparente. Pero de pronto, sin más, empezó a sentirse mucho mejor: más azul, más alegre... La nariz recobró ese tono sonrosado y su boca la sonrisa de siempre...
Y es que se sintió como un rey. 


20 de agosto de 2018

Onomaturgia: El arte de crear palabras

Ilustración de Christine Ellger
Seguro que te has inventado alguna palabra, le has dado significado y etimología si me apuras, aunque sea en broma. ¿Sabes que existe una "ciencia" referida a ello? Es la Onomaturgia o Nominología que consiste en la actividad de nombrar, de crear nombres, palabras... Lógicamente, existe su versión extensiva, o sea, Naming.
En cuanto a su etimología se puede decir que está compuesta por òνομα (nombre) y έργον (obra).
De este modo, quien la pone en práctica es un onomaturgo o una onomaturga. Osea, cualquiera podemos serlo. Es una profesión, si se le pudiera decir así, inherente e innata del ser humano desde el principio del lenguaje.

Ya en tiempos anteriores a Patón (Cratilo o de la exactitud de los nombres, escrito hace más de 2000 años) y Aristóteles, había un supuesto mítico al que se le consideraba como generador de nombres, creando una relación causal de propiedades del individuo y el nombre recibido, es decir, se designaba a los recién nacidos con nombres descriptivos, bien por una característica del individuo o por una que se le deseara adscribir. O sea, era un nombre motivado.

Se me ocurre que esto podría tener que ver algo con eso que conocemos como mote, ¿no os parece? Salvo que al mote le precede el nombre aunque este quede relegado a un segundo lugar.
Pero sobre todo lo vemos en nombres de empresas y negocios, productos, marcas, definición de sistemas, deportes... Hay un largo listado.

Ilustración de Daniela Zékina