Caracolas en las Nubes

27 de julio de 2016

Valentina

Nació de las olas del mar y un rayo de luna azul en una noche de esas donde la sirenas bailan hasta el amanecer.
Su cabellos son de espuma de mar y en sus ojos se refleja el color de las algas que ni verdes ni azules son.
En su piel arrebolada, el brillo de la arena; y su voz suena al rumor de las caracolas, a las olas lejanas que rompen en la arena como las voces de los hombres que sueñan callados.
Valentina cuenta las estrellas del cielo:

Una..., 
dos..., 
tres... 

Ilustración de Anne Julie Aubry

Y algún planeta que se deje ver, Venus que es prima hermana de la luna. Alguna vez Marte que se pone colorado si lo ven.  Valentina es feliz y a la luz de la luna salta, brinca y canta una canción:

Tú eres mi sol.
Tú eres mi luna.♫♪
 ♪♫Tú eres la alegría de mi corazón.♫
Ven conmigo y de noche y de día canta mi canción .♪

Así hasta el amanecer, cuando sale el sol y las sirenas se echan a dormir. 
Porque ella es sirena de noche y pajarillo de día.
Así sueña, noche a noche, día a día.

  "Aire de fiesta", ilustración de CatrinWelz-Stein

24 de julio de 2016

Bardow y el misterio de la isla azul

Navegaba y navegaba y de tanto en tanto llegaba a puerto. En su destino, un gran tesoro mas no tenía ni mapa ni idea de cómo hallarlo.
Bardow se hacía llamar el pirata que ni pata de palo ni garfio tenía, ni al hombro lorito ni mono llevaba. Y tampoco tenía un parche en un ojo. Eso sí, le gustaba el oro y lleno de alhajas iba: Un aro en la nariz, un anillo en cada dedo de sus manos y un gran medallón pendiendo de su cuello. Y en su sombrero de pirata, una calavera tejida con hilos de oro. Y es que en sus tiempos había sido corsario.

Los siete mares y algunos más había navegado. Cientos de barcos asaltados. Una bodega llena de tesoros: Joyas, vajillas y todo lo que jamás hubiera imaginado. Cada vez su barco pesaba más y navegaba más lento así que decidió emprender rumbo hacia una de sus islas, una de esas perdidas que él solo conocía y que usaba a modo de caja de seguridad, de almacén.

En medio de la travesía, su vigía dio avisó:

-¡Tierra a la vista!

Aquello extrañó a Bardow. Ahí no podía haber nada. Faltaban algunas millas para avistar tierra. Pero ahí estaba aquella isla. No era demasiado grande pero sí muy particular: Arena del color de las nubes en un día de lluvia y acantilados de mil colores, árboles y palmeras de tonos azules... o de un verde que nunca había visto antes.

Islas Mamanuca

Estaba bordeada por una serie de zonas de coral que formaban una especie de defensa natural. Arduo, bajó hasta su camarote y buscó en los mapas que tenía de la zona. No estaba. Esa isla no existía. Un golpe seco le hizo apoyarse en la mesa al tiempo que muchos artilugios iban al suelo.

-¡Maldita sea!

Subió a cubierta donde el timonel maldecía su suerte. El barco había varado y, además, la noche había caído sin aviso. La tripulación estaba nerviosa y se movía bajo el temor de alguna especie de maleficio. Bardow tomó el mando con decisión. No era la primera vez que desencallaba su nave.

Assassin's Creed Pirates

Aguardaron hasta el amanecer . Unos cuantos hombres, repartidos en dos botes, se aproximaron a tierra. Conforme se acercaban, Bardow sentía algo en su interior, una especie de inquietud que le recordaba a los perturbadores sueños que le habían acosado durante aquellas escasas horas de sueño.

Tras unas horas explorando el terreno, subiendo la montaña que moría sobre el mar por su cara norte, pensó que era un buen lugar para guardar sus tesoros pero antes debería asegurarse de unas cosas más: ¿Por qué esa isla estaba ahí? ¿Qué misterio tenía? Además, debía actuar solo. La misión era delicada y de mucha estrategia. Podría decirse que algo muy secreto.

Al día siguiente, tras una larga noche donde los sueños no lo habían dejado descansar emitiendo mensajes, se dio cuenta de que toda su tripulación dormía y el mar estaba en una tremenda calma, como en su sueño y sobre el horizonte se oteaba aquella bruma que, como un rodillo, se iba acercando hasta cubrirlo todo.
Bardow estaba sorprendido y, para un hombre curtido como él, el miedo le acuciaba. Sus fuerzas se vieron envalentonadas, como si no fuera él. En un tiempo que no pudo concretar las bodegas de su galeón estaban vacías. 

Cansado, se quedó dormido bajo uno de aquellos árboles azules de frutos rojos. O eso creyó. A su alrededor una extraña calma y, caminando por su derecha, se acercaba una mujer de larga cabellera ondulada, pies desnudos y larga túnica azul envolviendo su cuerpo. No dejó de observarla hasta que ella se situó frente a él. Había en ella algo que no había visto antes en otra mujer. Era como si pudiera ver más allá de su piel.



- ¿Quién eres?
- Tu historia...
- ¿Mi historia?
- Piensa...

Y pensó...
Y pensó...
Y en un momento dado se dio cuenta del parecido que aquella mujer tenía con el mascarón de proa que había en su camarote desde hacía tanto tiempo que ya formaba parte de él; en las veces que había imaginado la realidad de aquella figura a la que había llamado Clepsidra; en las ocasiones en las que se había encomendado a ella como si de una diosa se tratara; en las noches de soledad en la que se sentía acompañado y de la paz que le transmitía cuando más perdido se hallaba. 
Le dedicaba sus sueños, le confesaba sus secretos, la cubría de las mejores sedas y joyas... Le daba una vida que él deseaba compartir.

Escultura de Jorge Andrés Escobar Calderón

Se había prometido que si un día hallaba una mujer así, renegaría de todo tesoro material y dedicaría su vida a hacerla feliz.

- ¿Cómo te llamas? -le preguntó.
- Clepsidra.

Y se había enamorado del Tiempo, del Mar..., de la Mujer..., del misterio de la isla azul.


Puedes leer una versión diferente que ha hecho el Ratón dando un golpe de timón.

12 de julio de 2016

Recordar

Del latín “recordare” conformado por el prefijo “re-” que viene a ser “de nuevo, otra vez” y “cordare” que proviene de “cordis”, es decir,“corazón”; emparentado con el griego καρδία “kardía”.
Etimológicamente quiere decir "volver a pasar por el corazón". 

Recordar significa que todas las sensaciones, sentimientos y pensamientos que tuvimos en su día vuelven a nosotros pasando por el corazón. Esto es debido a que antaño se le atribuía al corazón la cuna de la memoria. Por ello, los recuerdos son únicos y personales. No hay más impronta que la personal.

Recordar es fácil para quien tiene memoria, 
olvidar es difícil para quien tiene corazón.
~Gabriel García Márquez~

"Escucha", ilustración de Catrin Welz-Stein


4 de julio de 2016

Ojiplático-a

Es una palabra de esas curiosillas. No está recogida en ningún lado, en ningún diccionario pero sabemos lo que significa. Además, ello no implica que su uso sea incorrecto.

Literalmente es una metáfora híbrida "quedarse con o poner los ojos como platos", muy abiertos, como consecuencia  de algo asombroso, sorprendente o terrorífico. Y, generalmente, acompañado de la boca abierta.
También podría ser, digo yo, "poner los ojos como un besugo".

¡¿Qué me dices? !
¡¿Qué me cuentas?!
¡¿Çaracolas en las nubes?!

Alice in Wonderland - Sophie Wilkins