Caracolas en las Nubes

Para un Universo Azul


Esto no es un blog de cuentos pero podría parecerse.

Y, contar, cuenta.


17 de noviembre de 2018

La fábrica de estrellas

Erase que es un lugar de esos que nadie conoce pero que todo el mundo sueña que exista y desearía visitar alguna vez. Uno de esos sitios es la fábrica de estrellas. Está más allá de donde se pueda alcanzar imaginar y está tan bien custodiado que los astrónomos nos cuentan otras historias.

Dentro de un enorme enorme, súper hiper enorme caldero mágico se cuece muy lentamente, bajo la supervisión de una magistral Maga, un casi secreto mejunje que al hervir produce un sinfín de burbujitas estelares, compuestas por un gas resplandeciente que exhala unos aromas increíbles e indescifrables. Tras un tiempo de cocción,  aquello empieza a chisporrotear. Esa es la señal que indica a la gran Maga del Universo que el potaje de estrellas está listo. Tiene que asegurarse de que hay suficientes para que el cielo sea como un tapiz de fulgurantes puntitos parpadeantes que los seres humanos admirarán, estudiarán y aprenderán de ellas.

Nebulosa M78 de la Constelación de Orión
Imagen de la red

Pasan por un largo paseo, flotando sobre una especie de camino suave, bajo la supervisión del Hada Cazadora de Estrellas. En una mano lleva un cazaestrellas de hilos de plata que le regaló Qamar, la luna, a quien, en ocasiones, le gusta pasear junto a ella y dar su particular toque brillante. Así es que acaba cansada y se queda hecha gajitos por lo que luego debe descansar una semana para quedarse como nueva.
El Hada cazadora es la encargada de darles el primer nombre y destino. En ocasiones, tiene que cazarlas al vuelo pues surgen con mucha fuerza, muy alegres y dicharacheras, saliéndose de la fila y revoloteando como luciérnagas por toda la fábrica. Algunas logran escapar y ha de solicitar apoyo al Mago del Ejército Estelar para que sus duendes salgan en busca y captura ya que afuera hay muchos peligros: existen unos ladrones que se las llevan sin pedir permiso, se dan un paseo con ellas y las dejan a su libre albedrío.

"Cazadora de astros" | 1956 | Remedios Varo

31 de octubre de 2018

Noche de Samhain

Se acercaba la noche de las ánimas, de las brujas, cuando se abren las puertas al mundo del más allá y las energías entre este y aquel se comunican. La brujita Azul preparaba sus cosas; sobre todo, hierbas que recogía en el bosque de las Luciérnagas a lo largo del año, en su punto de floración o temporada de cultivo. También algún hongo y seta, cortezas de determinados árboles y otras plantas cuyo secreto solo brujitas como ella conocían. Luego las secaba y guardaba para utilizarlas cuando fuera preciso: para curar algunos malestares de los animales o de las personas que quisieran recurrir a su ayuda. Pero la noche de las ánimas o de los espíritus era especial para ella. No solo porque era su cumpleaños  Ya había perdido la cuenta. Desde hacía un tiempo había decidido que ahora celebraría los cumplesiglos, es decir, cada cien años, cumpliría uno.

Little Spell Caster de Nico Niemi

En la madrugada apartó a una bolsita de tela los ingredientes sacados de una receta de su Libro Mágico:
  • agua lluvia bañada por luz de luna;
  • hojitas de menta;
  • media ramita de canela:
  • una hoja pequeña de laurel;
  • dos pizcos de anís en grano
  • una rama de tomillo;
  • dos pizcos de polvo de salvia;
  • una pizca de melisa;
  • cositas secretas.
Y conservó el agua en una calabaza. Todo ello templaba el ánimo y el alma. 

Junto con sus amigas, las brujitas Lila, un poco gótica ella, y Calabaza, de preciosos cabellos naranjas y que siempre iba de princesa, había invitado a todos sus conocidos a reunirse, un poco antes de media noche, para preparar la hoguera cuyo fuego ayudaría a cumplir los sortilegios de aquella noche, donde lo negativo se lanzaba a él y el agua de lluvia bañada por la luz de la luna bendeciría todo lo bueno que sucedía y estuviera por suceder.
Juntos tomarían la pócima preparada por Azul, probarían algunos manjares que Lila había realizado con todo su arte y toda su magia, y harían gasto de los dulces de tan vivos colores que Calabaza había elaborado y cuyos ingredientes siempre eran secretos excepto para determinadas brujas que tenían acceso al Libro Mágico de las Recetas como sus dos amigas.

Ilustración de  Nico Niemi

En esa mágica y especial noche los animales del bosque tomaban su forma humana y se confundían entre los humanos que se acercaban hasta ahí con farolillos. Dejaban estos en una enorme roca, cerca del pequeño meandro del río de las Hadas, a modo de altar para indicar el camino de las almas perdidas que tuvieran algo que decir a sus seres queridos. Los cantos alegres y los cuerpos en danza simbolizaban la alegría de aquella noche donde muertos y vivos podían darse la mano.

La brujita Azul hizo que todos unieran sus manos alrededor de la hoguera. Les explicó que recitaría un sortilegio que luego podrían cantar los demás mientras danzaban en torno al fuego:


"Tarjum... Tarjum...
En la noche de Samhain las brujas bailan sin sol.
Sarcajum... Sarcajum... 
y cantan su canción:
Patas de gallo, piel de gallina, miradas de dragón,
dientes de cabra y pelos de ratón. 
Tartajum... Tartajum.. 
Cuatro palmas, un salto atrás y otro adelante.
Parajum... Parajum... 
Chispas de fuego y centellas sin tuntún.
Requetejum... Requetejum... 
que las almas buenas vengan con luz
y las malas se marchen con son.
Tarjum sarcajum tartajum parajum y requetejum."


— ¡¡Ahora todos juntos!!


"Tarjum... Tarjum...
Ya llega... Ya llega cuando las brujas bailan sin sol."

Después de todo eso, las tres brujitas pusieron en marcha varias escobas con unas palabras mágicas que solo ellas sabían, convidando a los presentes a subir a ellas y dar un paseo bajo la luz de la luna hasta salir el sol.

Imagen de la red

3 de octubre de 2018


“La imaginación es infinita, no tiene límites, y hay que romper donde se cierra el círculo; hay una puerta, puede haber una puerta de escape, y por esa puerta hay que desembocar, hay que irse.” 
-Juan Rulfo-

Ilustración de Aeppol, artista surcoreana.

El poder de la imaginación está en nuestra mente, pero mientras esta es finita, la imaginación tiene un carácter infinito e ilimitado, que no solo nos hace únicos, si no que, además, nos convierte en pequeños dioses creadores de un universo maravilloso, forjándonos retos.

26 de septiembre de 2018

Valeria y la brujita Azul

Ilustración de Robert Dowling

Valeria era una niña como otra cualquiera pero con una imaginación desbordante. Una noche dejó uno de sus dientes de leche bajo la almohada, como había hecho en otras ocasiones, para que el ratoncito le trajera algún regalo a cambio de su diente, pero algo sucedió que el ratón no llegó y el diente ahí quedó. Sin embargo, tuvo un extrañísimo sueño.

Soñó que podía volar y, como un pájaro, se posaba en el saliente de un nido en forma de casita que había en el parque cercano a su casa. Podía entender el canto de todos los pájaros, el cri-cri de los grillos y de las chicharras que hacían chasquear sus alas adorando el calor que hacía, el zumbido de los mosquitos y abejitas revoloteando sobre las flores de trébol y los dientes de león, y hasta el aleteo de las mariposas multicolores, así como los demás ruidos curiosos que los otros animalitos producían. En lo alto del cielo, una luz perlada y otra dorada tornaban su vestido en un bonito rosa iridiscente como su pelo.
¡Era todo tan diferente..., tan espectacular, con unos colores tan distintos!

"The Dream", ilustración de Mab Graves

Al despertar, contenta por todo lo que había visto, se lo contó a su madre con todo lujo de detalles. Ella, divertida por la emoción con la que lo vivía, rió por la ocurrencia de la niña que le confesó querer ser un hada con vestido de princesa y así poder volar con unas enormes y brillantes alas multicolores.

—Si lo deseas con mucha fuerza... igual se hace realidad —le dijo su madre.
—¿De verdad?
—De verdad. ¡Y date prisa! ¡Bébete la leche que vamos a llegar tarde al cole!

Desde entonces, no pasaba un día en el que al irse a la cama, apretando mucho los ojos y deseándolo con mucha fuerza, pedía convertirse en hada. Una de esas, sin saber cómo, la habitación se tornó de un suave tono azul y una especie de humo se coló por debajo de su puerta hasta formarse una figura diminuta que se quedó sobre la mesita de noche. Era una brujita, pero no era como las de los cuentos: Era más mágica. Llevaba un precioso vestido en tonos azulados y plateados, como si la luna se hubiera posado sobre su falda, con un ruiseñor acurrucado en su falda y no tenía capirote ni escoba.

Resultado de imagen de bruja surrealismo
Obra de Remedios Varó

—Y tú, ¿quién eres?
—¿No lo sabes? ¡Si me has estado llamando todas las noches!
—¿Yo?  ¡¡No!!
—Sí, tú. Soy Azul, la bruja de los sueños. Y tú eres Valeria y quieres ser un hada.
—Sí, ¿cómo lo sabes? —preguntó la niña sorprendida.
—Yo lo sé todo de ti, hasta que el ratoncito no vino. Te manda saludos y dice que ya vendrá cuando pueda. ¿Por qué quieres ser un hada? ¿No te gustaría ser una mariposa? ¿Una mosca?
—¡¡Aagggggggg!! Una mosca, no —dijo poniendo aquella cara entre la risa y el asco—. Y no quiero ser una mariposa porque me querrían atrapar. Si soy un hada, no, porque me puedo hacer invisible. Así nadie me cogerá.
—¡Ah, mira tú! Eres lista —sonrió la bruja Azul—. Tienes que hacerme una promesa y cumplirla. Si lo haces bien, te aseguro que serás un hada muy especial, que tendrás unas alas muy poderosas, invisibles incluso para ti, pero que te llevarán tan lejos como imagines.
—Vale. Lo prometo.

Azul, la brujita, hizo magia y, extendió sobre la cama un rollo a modo de largo pergamino, lleno de letras grandes de muchos colores.

—¿Recuerdas lo que siempre le prometes a los Reyes Magos y que te olvidas de cumplir la mitad?
—Sí.
—Es lo mismo pero conmigo no valen trampas. Has de cumplirlo sí o sí o tus alas desaparecerán.
—Lo prometo, brujita Azul. ¡Palabra! —Y juntó los dedos índices formando una cruz que besó sonoramente.

La brujita pronunció unas palabras que Valeria no comprendió y, a continuación, desapareció pero antes, con voz clara y dulce, le dijo:

—Recuerda, serás todo lo que quieras ser siempre y cuando te esfuerces en ello. Los sueños se pueden cumplir.  No olvides que tienes unas alas preciosas y una imaginación eterna: Donde quieras, irás.

Y así, con las palabras de Azul, la brujita, Valeria se quedó de nuevo dormida... ¿o lo había soñado?