Caracolas en las Nubes

Para un Universo Azul


Habitan aquí los nocuentos y las deshistorias pero bien podrían ser cuentos e historias porque contar, cuentan

Cuando Qamar susurra y se enreda.

Te escribo a ti con agradecimiento ya que has llegado hasta aquí y tu niño o niña interior ha dado un brinco y sonreído, y ha abierto sus alas de verdad descubriendo la sabiduría de su corazón.
Mi yo niña se siente contenta. Y, desde estas letras, te dibujo una caracola a la que puedes subir con toda la ilusión del mundo y viajar por este Universo Azul curioso y onírico, lleno de fantasía y realidad.
Bienvenido, bienvenida a bordo. Disfruta del viaje porque, ya sabes, que soñar es volar.
ɱâğ
[ɱâğade Qaɱar]

14 de septiembre de 2020

Mira cómo la noche se ilumina en sus ojos 
mientras el silencio bordea la comisura de sus labios 
y el amor se desborda desde las costuras de su vestido.
Su corazón, enflamecido, aletea en su pecho,
tesoro de piel herida
enjaretada de cintas que remiendan
la cúpula de cristal bajo el sino de sus cielos. 
©ɱağ

(57 palabras)
Septiembre

Corazón en llamas / Christian Schloe


Interior: Corazón en llamas
Dado: Cofre / tesoro
"Escribir Jugando" es un reto mensual de escritura creativa.. Lo organiza la escritora Lidia Castro Navas desde su blog y consiste en microrrelatos o poesías con límite de 100 palabras inspirándonos en una carta propuesta y el dado que la acompaña.


Reto opcionalQue aparezca algo relacionado con la cinta adhesiva: la palabra, año de creación, creador… lo que sea que te inspire de la siguiente tarjeta.

30 de agosto de 2020

Los muertos no dan besos

Cuando conocí a Serbal tendría él unos ocho años más o menos. Me llamó la atención su corta estatura, sus piernas tan delgadas, aquellos ojos tan vivos y su pelo tan arremolinado. Pero lo que más captó mi interés fue su silencio. Solo cuando creía que nadie lo veía, canturreaba una canción que apenas podía escucharla el cuello de su camisa. 

Niño campesino sentado en el prado 
 1883 / Georges-Pierre Seurat

Aquella mañana, después de cruzarnos varias veces en la acequia, decidí ofrecerle un trozo de mi merienda. Él dudo un poco pero, al final, decidió sentarse unos metros más allá. Guardamos silencio. Nos mirábamos de vez en cuando y, cuando yo hacía algún movimiento brusco, él se ponía en alerta.

—¿Sabes qué significa tu nombre? ¿Quién te lo puso? —pregunté con voz suave y tono calmado. Tardó en pronunciarse. Terminó de tragar y respondió:
—Mi abuela. —Recuerdo a su abuela, a su familia, aunque no suelo bajar al pueblo demasiado. Siempre he vivido por estos lugares más solitarios, entre los hortelanos y cabreros.
—Ese árbol que ves ahí es un serbal. Tiene tu mismo nombre. Lo llaman de los cazadores porque sus frutos, esos rojos que ves ahí, son muy apetitosos para los pájaros. Así que se usan para cazarlos. Y todas su hojas sirven de ramón para los animales. Yo les doy a mis cabras y les entusiasma.

Pensé que aquello le haría sonreír y provocaría su curiosidad para querer ver a las cabras que andaban sueltas en la parte trasera de la caseta.

Fotografía de Erwlas, Stuart Madden

—¿Sabes, Serbal? Ese árbol es mágico. —Levantó la mirada y me mostró aquellos enormes ojos verdes y su cara llena de pecas que le daban un aspecto dulce y travieso.
—¿Por qué es mágico? —Por primera vez en todos los días desde que le conozco, pude percibir un rasgo de interés real.
—Cuando florece es blanco y cuando tiene frutos es de un rojo intenso, ¿lo ves? Además, representa la vida, tiene toda su esencia, Serbal. Esa bayas, esas bolitas, pueden curar. 
—¿Qué curan? —preguntó, sin darse cuenta, creo, de que se estaba acercando hasta mí.
—Bueno, algunas cosas que tienen que ver con la sangre, los dolores..., la tos y cosas de tripas.
—¿Solo eso?
—Puede que alguna cosa más pero la desconozco. —Intuí que deseaba saber algo en particular, así que me atreví a preguntar—: ¿Qué te gustaría que curasen? Podríamos averiguarlo en algún libro. —Durante unos largos segundos estuvo callado. Bajó la vista y respiró profundamente antes de volver a levantar la cabeza y perder su mirada en el horizonte. Me causo una gran ternura al tiempo que una profunda tristeza.
—Pensé que quizá podría traer a mi madre...
—¿Dónde está?
—Dicen que en el cielo pero sé que no es verdad.
—¿Porqué crees eso, Serbal?
Porque los muertos no besan.

Se me encogió el alma. Sentí ganas de cobijarlo en un abrazo. Le intuía tan frágil pero sé que era más fuerte que un roble. Sus ojos se tornaron muy brillantes pero no llegaron a lagrimear.
No supe bien qué argumentar en aquellos momentos. ¿Cómo enfrentar a un niño ante la muerte?, me pregunté. ¿Cómo enfrentar a Serbal ante el hecho de que ensoñara a su madre o, efectivamente, se tratara de otra cosa? Respiré tan hondo que me dolió el pecho. Él hizo casi lo mismo. En ese preciso instante, cuando volvimos a mirarnos, percibimos que estábamos uno al lado del otro, rozándonos. Le cogí la mano y se la presioné con suavidad. Ni por un momento dudé de lo que me estaba confesando.

—¿Está aquí ahora, Serbal? —Negó—. ¿Cuándo la ves?
—Casi siempre. Hablamos, reímos, cantamos..., y por las noches, viene a arroparme y a darme un beso.
—¿Se lo has dicho a alguien? —Volvió a negar, guardando la mirada en el suelo—. ¿Te da miedo o te gusta?
—Me gusta —dijo mirándome. Le sonreí.
—A veces, Serbal, aquellos que nos quieren tanto, como los padres, los abuelos, los hermanos..., un amigo de verdad, desaparecen de nuestras vidas y no volvemos a verlos como antes pero no quieren dejarnos solos. Desean seguir cuidando de nosotros, protegernos, hacernos compañía... porque sienten que les echamos de menos o que les necesitamos. Sin embargo, tenemos que ser fuertes y ayudarles a que sigan su camino y nosotros poder seguir el nuestro. Tu mamá jamás se irá de tu lado porque va a vivir siempre en tu corazón. Debes prometerle que estarás bien, que vas a ser fuerte y que nunca la olvidarás, que tienes a tu abuela, a tu familia... Y ahora a mí... Siempre que me necesites, puedes venir a verme.
—No quiero que se marche.
—Lo sé pero debe llegar al cielo que es dónde necesita estar... ¡Necesitamos estrellas en el cielo! Para eso debe saber que tú estás bien aquí y que harás todo lo posible por crecer fuerte, sano, bueno... Por ser una gran persona, un gran hombre. ¿Lo intentarás? —Hice una pequeña pausa—. Cuando venga a darte el beso de buenas noches, se lo dices y ya verás como se pone feliz por escucharte. A lo mejor tarda unos días en irse pero podéis hablar y así estar tranquilos los dos. ¿Qué te parece?, ¿es una buena idea?
—Lo intentaré —afirmó, triste.
—Dile que tienes una nueva amiga con la que puedes hablar siempre que desees. Ella seguro que sabe quién soy. También fue una niña como tú y venía por aquí alguna vez para jugar con las cabritillas y ayudarme a coger verduras que se llevaba luego a casa.
—¿Cómo te llamas? —Le volví a sonreír y le hice una carantoña en la punta de la nariz antes de apartarle un mechón de los ojos.
—Seguro que lo adivinas. —Negó—. Inténtalo. Es una flor y a ti te gusta mucho. Es roja y crece en el campo, en cualquier parte...
—¡¿Amapola?! —Asentí, y ambos sonreímos.
—Hubo hace muchos años, una gran guerra que se extendió por todo el mundo y la tierra, abandonada a su suerte la mayor parte del tiempo, se convertía en tierra de nadie por lo que crecían como setas. ¿Te imaginas el espectáculo, Serbal? Por eso la amapola es conocida como la flor de la paz. —Puso cara de estar imaginando pero dudo que logrará hacerse a la idea—. Pero mi madre me llamó así porque... ¡mira mi pelo!
— ¡Rojo!
— ¿Vamos a ver que hacen mis cabritillas?
—Sí.

Se levantó de un salto. Se arregló la camisa y se pasó el pelo por detrás de las orejas. Sonreía y eso me hizo muy feliz. Estaba segura de que íbamos a vernos durante mucho tiempo y que, en cualquier momento, soltaría todo lo que llevaba guardado dentro. Solo debía ser paciente y saber escucharle.

Obra de Miguel Ángel García López


Esta es mi participación en el reto de escritura creativa de una cazadora de nubes, Rebeca. Lleva por nombre "Fuego en las Palabras" y es mensual, salvo ahora en verano que vale por dos.
Un relato inspirado en el titulo dado "los muertos no dan besos" y cuyas normas esta vez sí cumplo.


24 de agosto de 2020

Y si es preciso, me invento las palabras que hablen de mis sueños. 
©ɱağa

Ilustración de Nicoletta Ceccoli

13 de agosto de 2020

Entrevista en la radio

Hoy, 13 de agosto, me han hecho una entrevista en Aragón Radio, en el programa Despierta Aragón, dentro de la sección, Yo te cuento presentada por Ainhara Güerri, en relación al concurso de microrrelatos en casa que la Asociación ASAPME promovió a fin de premiar la expresión literaria de las emociones durante el período de confinamiento pasado, en la que mi nocuento Doña Camila de los Olvidos fue premiado en segundo lugar (10/7/2020).

Lo cierto es que he estado bastante tranquila, más de lo que esperaba. También es cierto que la presentadora me ha llevado muy bien de la mano. Eso lo ha hecho más fácil. Estoy agradecida y muy contenta por todo esto que ha aparecido en mi vida. Igual es una tontería pero es algo bonito, que no se da todos los días y que hay que disfrutarlo.

Dentro de la entrevista, hay una recreación del nocuento. La verdad es que escucharlo en otra voz, con el tono adecuado, crea una emoción especial que deseo compartir con todos vosotros.
Si os apetece, solo debéis picar en la imagen para que se abra el enlace y darle al play. El audio dura apenas 10 minutos.
Ya me contaréis si acaso.


Ilustración de Nicoletta Pagano

8 de agosto de 2020

El fruto del Amor

¿Os acordáis, si no os lo recuerdo yo, que allá por la primavera el amor hacia de las suyas? Os subí unas fotos caseras sobre el amor entre una pareja de palomas. Hicieron nido en el árbol frente a la terraza pero los jardineros del Ayuntamiento pasaron unos días después y lo podaron, con lo cual, el nido desapareció y el par de huevos que tenía, también, pero no el amor entre ellos, y hoy os puedo mostrar que siguen en la terraza y que son tres aunque no he logrado dar con todos a la vez.

Añadir leyenda


Como dice mi madre, parece que Dios los ha venido a ver.


Y aquí, no sé si es la madre con el pichón, o está el padre con él. 
Por las pintas, debe ser la madre. El pequeño incordiaba al adulto para que le diera de comer, supongo.


Y aquí, él o ella solito o solita, sin ningún miedo a la cercanía.


Es verdad que las pobres están muy mal vistas, que para muchos son como ratas con alas, pero a mí me gustan y no me hacen ningún mal, así que aquí las tenéis, las reinonas de la calle y de la terraza.

30 de julio de 2020

Amigo, amiga

Isaac Maimon

La Amistad es uno de esos valores que se ensalzan en cantidad pero se merecen en calidad. Hoy es un día de esos que están dedicados a algo. ¿Os dais cuenta de que no hay un día que no esté dedicado a algo o por algo? A veces hasta se juntan varias celebraciones o conmemoraciones en un solo día. Y es que, como el refrán dice, hay más días que longaniza.

¿Qué es la amistad?, ¿qué es un amigo? No hay que hacerse estas preguntas sino tener respuestas claras que nos hagan sentir orgullosos de ser amigos y de tenerlos y de ser conscientes del verdadero valor de la amistad.

Amigo e incluso amistad, amicus, deriva de la raíz  del verlo latino amare "amar" y a su vez del latín arcaico ameicus y amecus que,nos hablan de aquellos que nos aman, aquellos relacionados con el amor. También se dice que viene del griego aego:  A "sin (mí)" y ego "yo", es decir, amigo sería sin mi yo. Porque un amigo de verdad es alguien con quien nos identificamos, como una parte de nosotros, como nuestro otro yo pero sin dejar de ser nosotros mismos.

Amigo: Tú, pero sin mi yo.


L'atessa / Nicoletta Pagano

Y todavía hay un origen, tal vez más poético pero no por eso menos hermoso: Amigo viene de animi "alma" y custos "custodio", con lo que un amigo sería aquel que nos guarda el alma, el guardia del alma.

Pero amigo no solo es una persona, también todo aquello que va a nuestro favor, que obra en favor nuestro,  y que, por tanto, nos ayuda a salir de algo calamitoso. ¿Cuántas veces el azar no ha jugado a nuestro favor?, ¿o la casualidad? Quizá el mismo destino. La corriente de un río, un día de lluvia, un giro inesperado...

Amigo no es lo mismo que conocido, aunque pueda hacernos un bien, y mucho menos un amigote. Amigo es la persona que nos suma, que nos aporta, que es nuestro confidente, nuestra conciencia incluso... y nosotros para esa ella. También un animal que nos ayuda a salir de los baches emocionales y nos da tantos buenos dignos.

Un amigo de verdad dignifica nuestra vida.


Armandine Jacquemet Soares

Y es que Amistad es confianza, es amor, es complicidad, es secretos, es compañía, es respeto, humildad, lealtad, nobleza... Es compartir, es estarse y serse, no dejarse pese a todo, pese a todos... Es sinceridad y verdad, es entendimiento sin palabras y con ellas, es interés positivo y preocupación por el otro. Es no dejarse.

Hay muchas formas de amistad pero para mí solo una verdadera y para eso no hace falta el cara al cara porque amistad, ser amigo, no es solo mirarse a los ojos y reconocerse, es algo más, es eso que nos llena, que nos invade y que nos hace mejores.

Giorgio de Chírico

Respecto a eso de dedicar un día a algo, hoy, 30 de julio, es el Día Internacional de la Amistad o del Amigo en España y en algunos otros países. No en todos. Y tampoco se hace de manera oficial. ¿Por qué este día independientemente de la fecha? Esta vez no viene de Estados Unidos, sino de un país hermano, de Paraguay, cuando un médico, Artemio Bracho, celebrando con sus amigos el día del árbol en Puerto Pinasco, allá por junio de 1958 pensó que si había un día para el árbol, para el padre, para la madre, etc... ¿por qué no uno para celebrar la amistad, ese sentimiento que no solo se circunscribe al ser humano. Ese mismo día, dicho y hecho, se instaura la organización civil internacional llamada Cruzada Mundial de la Amistad, cuyo lema es "Por un mundo mejor y más humano". Ese mismo año 1958 se celebró la Primera Semana de la Amistad del 21 al 27 de julio en Paraguay. Y de ahí, al mundo.

Daniel Merriam

La Asamblea General de las Naciones Unidas decide el 27 de abril de 2011, durante el sexagésimo quinto período de sesiones dentro del tratamiento de la Cultura de Paz, y a iniciativa de 43 países incluida España y la mayoría de los países sudamericanos, decide invitar a todos los países miembros a celebrar este día que nos ocupa el Día Internacional de la Amistad, tomando el ejemplo de aquella Cruzada Mundial de la Amistad. A través de esta proclamación se reconoce "la pertinencia y la importancia de la amistad como sentimiento noble y valioso en la vida de los seres humanos de todo el mundo".

Daniel Merriam


Por ti, AMIGO. Por ti, AMIGA.
Por el inmenso honor que siento al poder llamarte así.

21 de julio de 2020

Canes

Obra de Santiago Caruso

21 de julio de 2020
Día Mundial del Perro

Otro de mis animales favoritos. Nuestro mejor amigo, ese que nos es fiel hasta la muerte, que lo soporta todo y viene a nuestra mano.
El ser que tiene el mayor sentido de la lealtad, la fidelidad, el honor y el respeto.

¿Sabéis por qué se celebra o conmemora en esta fecha en España y otros países? Igual es porque hay que recordar que el perro no se abandona como una cosa por demás. Es un toque de atención contra el abandono. Curiosamente, dentro de unos días, el día 27 concretamente, se celebra el Día Internacional del Perro Callejero.
 Esta época veraniega es cuando más se les da de lado, tristemente. Es un maltrato aunque no lo parezca. También esta fecha sirve para concienciarnos sobre este tema. 

Ya podéis imaginar a quién se le ocurrió la primera idea. Sí, efectivamente, ocurrió en Estados Unidos.

Desde hace más de 27.000 años y menos de 40.000, cuando los Primeros Hombres amaestraron a los primeros perros salvajes o lobos. Se dice que el hasky siberiano es el que tiene los genes de estos ancestros. Es lo que parece a raíz del hallazgo que unos científicos hicieron de un pequeño hueso en una expedición por la península de Taymir, en Siberia. Al analizar el genoma, descubrieron que se trataba de un lobo cuya datación vendría a ser de unos 35.000 años.  

Y tal vez la domesticación no fue exactamente como podemos pensar, sino que fueron los mismos lobos los que decidieron acercarse a los asentamientos humanos. Suena un poco duro, pero era una forma fácil de alimentarse de los cadáveres.
 Por supuesto, los lobeznos son muy bonitos e, igual que ahora, no dejamos de ser los humanos unos caprichosos.

En 1977, los científicos descubrieron un cachorro enterrado en los brazos de un ser humano bajo una casa de 12.000 años de antigüedad en el norte de Israel, lo que sugería que los canes fueron domesticados en Oriente Medio, poco antes de que los humanos se iniciaran en la agricultura. Pero más tarde se encontraron nuevos cráneos en cuevas de Rusia y en Alemania 4.000 años más antiguos, lo que indicaba que los perros acompañaron a nuestros antepasados en Eurasia cuando aún eran cazadores-recolectores.

Podría extenderme mucho pero estas informaciones las tenéis en internet si os interesa.

Obra de Arthur John Elsley

¿Sabíais que la verdadera interconexión entre un perro y un humano se realiza a través de la mirada?
¿Por qué? La culpable es la oxitocina. Esa hormona del amor, la misma que se produce cuando una madre mira a su bebé, o cuando nos enamoramos.

¿Os imagináis quién es el patrón de los perros? ¡Claro, san Roque! ¿Por qué?
Era un chico de familia bien nacido en Montpellier, Francia. Sus padres murieron cuando él era muy joven. Vendió todo lo que tenía, repartiéndolo entre los más necesitados, y se fue a Roma de peregrinación.  Durante este tiempo, estalló la peste del tifo en Italia. Mucha gente murió. Se dedicó a cuidar de aquellos abandonados a los que, se dice, curó a muchos con solo hacer la señal sobre su frente. Ayudó a bien morir y se encargó de sepultarlos ya que nadie se acercaba por miedo al contagio. Al final, él se contagio y optó por retirarse a una caverna en un bosque de Piacenza donde estaba trabajando en un hospital.
Su cuerpo se llenó de manchas negras y úlceras, así que su debilidad aumentaba por momentos. Pero, un perro de una casa cercana, iba a verlo y,  a saber cómo, cada día le iba trayendo pan hasta que el dueño lo pilló. Parece ser que el perro se llamaba Rouna. Decidió seguirle y encontró a Roque enfermo. Se encargo de llevarlo a su casa y atenderlo, como él había hecho hasta entonces.
Murió el 16 de agosto de 1378. en el mismo Montpellier, aunque dicen que en una prisión de Lombardía, falsamente acusado. Cuando fueron a amortajarle vieron sobre su pecho la imagen de una cruz que su padre le había dibujado de pequeño. Su padre había sido el gobernador de la ciudad. Por eso se supone que la opción de Lombardía no es correcta.
Ya os podéis imaginar el resto.

San Roque / Tommaso Pombioli / Entre 1610 y 1636
Esta es la historia de Roque y el perro. Por eso es su patrón y también el de los acusados injustamente y santo protector ante la peste y toda clase de epidemias. También de los cirujanos, enfermeros y peregrinos.
Y es patrono de la ciudad de Santiago de Compostela desde 1518, momento en que se vio asolada por la peste y la gente se le encomendó.


Os dejo una serie de imágenes perrunas para que les hagáis ojitos.

Acuarela de DJ Robers

Obra de Antonio Carionali


Obra de Anja Wulfing

Pintura de Arthur John Elsley


Arte de Atenebris

Pintura de Carl Reichert, pseudónimo H. Hartung, 1836-1918

Obra de Charles Burton Barber (1845-1894)

 Doberman / Collage de WatchfulCrowArts

Al estilo Downton Abbey / Kim Parkhust
El perro de la paja / Romual gameli

Suzan Visser

Tarjeta navideña de Karl Reichert (Austria, 1836-1918).

Artwork de Steven Schuman

Perros jugando al póker / Cassius Marcellus Coolidge

Melinda Copper
Hace mucho tiempo tuve una perrita, una golden retriever color crema. Lluna. Preciosa. Pero esa es otra historia.

19 de julio de 2020

Conticinio

Hora de la noche en que todo está en silencio...

¿existe un significado más bonito?
Tal vez el de preticor...

Es un cultismo ya casi en desuso pero ya era conocida en el s. III a.C. en época de un tal Plauto. Procede del latín 'conticinĭum', "sigilo", al hacer referencia a esa primera parte de la noche carente de ruidos porque ya se ha hecho efectivo el descanso. Este término tiene la influencia de otro: 'gallicium' compuesta por "gallus", gallo, y "canēre" que ,en conjunción, sería la parte cercana al amanecer, esa en la que supuestamente el gallo empieza a cantar al clarear el alba. Osea, en sí, son dos vocablos opuestos. La noche. El día.


Respira la inmensa quietud de la noche,
ese silencio que la rompe 
como quebrantos de luna en el infinito más oscuro. 
©ɱağ


Tal vez tenga mucho que ver 'conticium' o 'conticuum' cuando en los campamentos militares debía guardarse silencio. Hoy en día sigue habiendo "toque de silencio" en los cuarteles por el corneta de servicio o artista al uso, cuando no una grabación que viene a surtir el mismo efecto.
Así que no vengan diciendo que el origen está en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, entre 1861 y 1865. "Taps" lo llaman. Y no es más que una adaptación de una melodía de origen francés conocida como "Tattoo" que se compuso inicialmente para funerales y homenajes a caídos en acto de servicio. Con unas notas ligeramente más armónicas y "alegres", se ha ido usando para dar por concluida la jornada militar.

Arte digital de Henrik Brummer

Pero, por otro lado, los de allá de los mares, también pueden conocer esta palabra porque es uno de los valses más conocidos del folclore venezolano, compuesta en honor a una maestra de música. Se interpreta, generalmente, de modo instrumental aunque tiene letra. Musicalmente, la creó en 1922, Laudelino Mejías, enamorado de ella, e inspirándose precisamente en la sensación que le producía, también, estar lejos de su tierra. La letra es creación de Egisto Delgado quien fue el ganador de un concurso que el propio Mejías organizó para ponerle letra a su pieza musical.

12 de julio de 2020

Uno, dos, tres... y Andrés, el dragón de ciempiés

Uno, dos y tres
los caminos a san Ginés.
Uno por san Juan y otro por santa Inés.
Por uno la torre verás.
Escalones, treinta y tres
y con un traspiés,
ves las estrellas del revés.

Uno, dos y tres,
los hijos del marqués
Tan pronto ves a uno
como a los tres,
y a ninguno
por Pentecostés,

Canta el chico y canta el grande,
y el del medio, como nadie:

♪♪ Por ahí va, por aquí viene.
Es Andrés,
 el dragón de ciempiés
y uno al biés.

¡Andrés! ¡Andrés!
Que siempre baila a dos pies.
El dragón de ciempiés. ♪♪

(99  palabras)
Julio

Ilustración de Marcela Núñez


Dado: Torre
"Escribir Jugando" es un reto mensual de escritura creativa.. Lo organiza la escritora Lidia Castro Navas desde su blog y consiste en microrrelatos o poesías con límite de 100 palabras inspirándonos en una carta propuesta y el dado que la acompaña.


Reto opcionalQue aparezca en la historia los nombres de la persona y del dragón.

27 de junio de 2020

La noche mágica

Ratón había sido invitado a una particular fiesta. Desde que Garrampas partiera hacia el bosque y decidiera vivir con nuevos amigos, apenas se habían visto, por eso recibir aquella invitación le llenó de felicidad. La sabía muy feliz y, aunque la echaba de menos, reconocía que el cambio le había ido muy bien. 
No tenía que llevar nada pero no le parecía bien ir con las manos vacías mas no sabía qué. Suspiró hondo antes de ponerse a dar vueltas sin sentido.

Imagen de la red

—Seguro que hay comida para dar y regalar. Además, no soy un buen cocinero y las tartas me salen mal —se decía mientras parecía buscar algo que no encontraba —¿Qué estoy buscando? —Se le había ido el santo al cielo. Se movía porque no tenía otra cosa que hacer—. Y si llamo a Garramipitas... —dudó—. Sé qué me dirá. A ver si Qamar tiene alguna idea... —¡Elioooooooooo! —gritó varias veces.
—Dime, Ratón, ¿qué problemas tienes ahora?
—Perdona, Elio, pero,  ¿puedes avisar a Qamar, por favor?
—No sé si estará cerca. Hoy tiene la noche un poco liada.
—Lo sé, pero si puedes hacerme ese favor.
—La avisaré. Cuídate, Ratón.

Elio salió en busca de Qamar que la encontró acicalándose los cabellos mientras algunas estrellas revoloteaban cerca intentando prenderse a su pelo. Se hizo una trenza de rizos y voló en un plis plas hasta la ventana de Ratón.

—¡Gracias por venir! ¡Gracias por venir! —repitió Ratón en cancioncilla.
—Tranquilizate, Ratoner. Dime, ¿qué te pasa? Me ha dicho Elio que estás muy nervioso.
—Sí, pasa y siéntate. Te daré un poco de limonada fresquita.
—No puedo quedarme mucho rato, pero te agradezco el ofrecimiento. Dime qué ocurre...

Ratón le contó aquel grave problema que tenía. Qamar se sonrío y negó con la cabeza. Su amigo se ahogaba, a veces , en un vaso de agua.

—Ratón, es una fiesta de amigos. Estarán todos los habitantes del bosque y sus invitados más cercanos. No tienes que hacer ni llevar nada especial pero comprendo que desees agasajar, al menos, a Garrampas. —Ratón asintió.
—No se me ocurre nada.

Qamar estuvo pensando un rato. Tenía ya una idea pero le gustaba observar la impaciencia de Ratón y le hacía gracia aquella posturilla que adoptaba cuando estaba esperando una respuesta. Respiraba profundo y dejaba caer la barbilla sobre sus manitas. Pestañeaba como si eso hiciera que los pensamientos fueran más serenos o que las ideas llegaran antes.

—Busca un tarro bonito y que tenga tape. Cuando vayas al bosque por la tarde y camines por el sendero de Los Pétalos debes fijarte muy bien porque hoy, solo hoy, florecen unas plantas que parecen hierbas el resto del año. Debes estar atento porque son muy sutiles y delicadas. Las reconocerás ya que desprenden una luz muy especial y sueltan como un polvo brillante que parece luciérnagas. Con cuidado, acerca el tarrito y deja que se vaya llenando. Lo cerrarás con cuidado y le pondrás este lazo —dijo, entregándole un pequeño rayo de luna—. Estaría bien escribirle algo bonito y dárselo cuando se lancen al cielo los farolillos de los deseos. Dile que pida un deseo y le das el tarrito.
—¿Y qué tienen esos polvitos? 
—Son magia, Ratoner. Sirven para curar las heridas del alma por eso la flor es tan rara.

Ratón se quedó muy callado. Y muy quieto mientras contemplaba el lazo en sus manos.

—Gracias, Lunita. Muchas gracias. Será un regalo muy bonito. Seguro que le gustará.
—Claro. ¿A quién lo le gusta un regalo mágico? —sonrió.
—¿Qué harás tú esta noche?
—Estoy escondida estos días así que estaré tranquila pero después de los farolillos me iré a la Torre Guirnalda... ¡¡Iluminaré todo el bosque y celebraré la noche más corta con todos vosotros!! ¿Qué te parece?
—Bien. Los humanos se van a llevar un buen susto —sonrió porque cuando la luna se esconde es que nadie la ve—. ¿Y Elio? No tenía muy buen humor.... o me lo ha parecido.
—Ya sabes que a él estas cosas no le hacen mucha gracia. Él hace lo que tiene que hacer y ya está. —Ratón se encogió de hombros.
—De acuerdo —sonrío Qamar sin ver un gran entusiasmo en su amigo. Sabía que sus pensamientos estaban en otro lugar. —He de irme, Ratoner. Nos vemos esta noche. ¡y no olvides tu flautín!— dijo, saliendo sin que Ratón se diera cuenta.

A la hora prevista, Ratón cogió su flauta y el tarrito de cristal y partió hacia el Bosque Imaginado montado en su bicicleta de tres ruedas. Estaba más lejos de lo que pensaba pero se sintió tranquilo cuando por fin pudo entrar. Siguió el sendero que le había indicado Qamar y no dejó de mirar de un lado a otro esperando hallar la flor rara. Poco antes de llegar al cruce, ahí, entre las maleza, percibió una luz, muchas luces...

—¡Es verdad!, parecen luciérnagas.

Era una flor muy sencilla, con pocos pétalos pero era tan brillante que por un momento pensó que eran rayos de sol plateados. Se acercó con cuidado y colocó el tarro. Poquito a poco aquel polen fue cayendo dentro. Se sentía feliz. Había logrado dar con la flor y sería un magnífico regalo para Garrampitas.

Imagen de la red

Aquella parte del Bosque Imaginado había sido un no parar con los preparativos. Los ratones por un lado. Los pájaros por el otro. Los gatos parecían pollos sin cabeza y en aquel bosque, al que llamaban Imaginado, porque pasaba de todo y a veces de nada, había semejante algazara que Elio, el sol sin h, y Qamar, la luna que se viste de azul, se miraban el uno al otro como si no entendieran algo que siempre pasaba en vísperas de aquella especial noche. Un caos muy bien organizado.

Los humanos la llaman Noche de san Juan y la celebran con ritos paganos y hogueras. En el Bosque Imaginadola noche de los farolillos, y en este Universo Azul, cualquier nombre con misticismo, con magia, con sonrisa..., es bonito. Qamar diría que al agua de la luna. Elio es mucho más práctico y a él le parece que es un motivo más de fiesta para unos y unas horas más de trabajo para él. Ese rumor ancestral que le hacía enamorado de la Tierra y que se negaba a abandonarla no iba con él. Por esta idea se celebraba ese amor con hogueras. Tonterías, decía. El que no tiene nada que hacer... Para él no era más que un cuento chino.

Ratón dejó atrás el cruce y, un poco más allá, ya pudo escuchar la algarabía del bosque. Los árboles estaban adornados con cientos de guirnaldas de flores de todos los colores e iluminados por otras tantas estrellas que tintineaban. Todo estaba casi preparado. Saludó a un montón de animalitos antes de encontrarse con Garrampas que portaba una preciosa tarta de frambuesas silvestres.

—¡Ratón, mi querido Ratón!
—¡Garrampitas!

Garrampas pasó la tarta a una vecina y se fundió en un gran abrazo con Ratón.

—¡Qué alegría que hayas podido venir!
—No podía faltar a la fiesta. ¡Me he traído la flauta!
—¡Genial!
—Estás muy guapa. —Estaba preciosa con su lazo en la cabeza y su vestido de flores. 
—Gracias —dijo Garrampas notando que se le subían los colores. —Ven, te presentaré a todos.

Y así fue como Ratón conoció a los amigos del bosque y con los que Garrampas hacia nueva vida. Ahí estaba Éldelpan —este nombre le hizo mucha gracia—, el cocinero del Árbol y que era primo hermano de Eldelvino. Éldelsol, el astrónomo digital que escuchaba a las estrellas y un largo etcétera de amigos ratunos con los que Ratón entabló una bonita amistad.

Imagen de la red

Poco después conoció a Sandra, la salamandra y a Juanita, la ranita que nació en un caldero mágico, por eso su piel es fluorescente. A Lor y Enzo, los primos erizos y Crispín, el puercoespín. Incluso a Pim, Pam, Pum, las tres pulgas que habían hecho voto de no picar y optado por ser vegetarianas. Bruno y Liz, el búho y la lombriz. Eneco, el conejo. Torcuato, el pato del cuarto. Y no podía dejar de conocer a Amancio que era tan sabio como mancio*, pero un encanto de escarabajo. A Ulrico que se creía el más rico del bosque porque era una fiera almacenando semillas.  Y a Blas, Plas y Zas, unos dragones de agua que le contaban chistes a Huga, la tortuga. Tingo, Tango y Pilla, los trillizos ardilla que jugaban al pilla pilla con Lafi, Pafi y Mifi, las mofetas felices. Teo y Doro, el zorro y el lobo.
Pero con quien se rio mucho fue con Ratonlab, un auténtico ratón cuántico del que no entendía nada pero le resultaba de lo más gracioso. Y estos le presentaban a otros amigos, y estos a otros... hasta que hubo un momento en que ya no sabía quién era quién.

Todos juntos se sumaron a la gran cena. Disfrutaron de todas aquellas viandas: canapés de higo, tortilla de calabacín, tartas de arándanos, de fresas silvestres, zumo de campanillas, néctar de jacintos, tartaletas de miel y queso.... ¡Para chuparse los dedos! Pocas veces Ratón había sido tan feliz.

A eso de media noche, todos se reunieron en la pequeña explanada de las Ranas Azules, que ni eran azules ni había ranas por eso también la llamaban de las dos mentiras. Prepararon sus farolillos, con sus deseos y en ese momento, mientras Garrampas se disponía a escribir el suyo, Ratón le entregó el frasquito de polen mágico.

—¡Es precioso, Ratoner! ¿Qué es?
—Tu regalo. Es algo mágico. Qamar me ha dicho que cura las heridas del alma, que es de una flor muy rara.
—He oído hablar de ella pero pensé que era una leyenda. ¿De verdad es polvo de la flor de la luna?
—No sé cómo se llama pero sí, debe ser.
—Gracias, Ratoner. Muchas gracias.

Garranpas saltó sobre él, abrazándolo con tanta fuerza que estuvieron a punto de caer. Su farollilose soltó y voló hacia el cielo estrellado sin deseo alguno. Ratón vio como ascendía sin poder hacer nada. Prefería seguir sintiendo el abrazo de su querida amiga. Miró al cielo antes de cerrar los ojos. Qamar, montada en su carruaje, se apartó el velo negro y le sonrió antes de desaparecer tras las estrellas. Ese sería su farolillo. No precisaba escribir deseo alguno.

Si la luna viajara / Paula Belle Flores

—He perdido mi farollilo —dijo Garrampas observando cómo se perdía de vista. Ratón sonrió y, alargando la mano, le ofreció el suyo.
—Está aquí.
—Escribiremos nuestros deseos juntos, ¿te parece, Ratoner?
—Por supuesto.

Aquella noche fue mágica, pero de las de verdad, de las que todo es posible. Para Ratón fue muy especial y fue muy muy muy feliz, tanto que aún tocaba su pícolo cuando Elio le sorprendió tirándolo de los bigotes.

  • Mancio, en aragonés, viene a ser una persona, también se puede decir de un animal, muy tranquilo, con poca energía... como que le falta un poco de sangre. Que no tiene rasmia.


20 de junio de 2020

Amor cósmico

El cielo estaba medio nublado. Elio, el sol sin h, andaba algo despistado entre las nubes, jugando a esquivarlas. Pero, en un momento dado, tropezó con aquel sin fin de gotitas de mil colores que formaban las nubes y cayó, sin remedio y de patitas, en la laguna de las Estrellas Perdidas. No podía haber caído en peor lugar. Siempre se mantenía atento y lo evitaba pero su despiste había sido catastrófico.

Aquellas negras aguas estaban casi heladas y sus rayos se quedaron tan quietos que pensó que se convertirían en témpanos de piedra.  Gritó fuerte, tan fuerte como pudo porque sabía que aquella laguna no tenía fondo. Estaba maldita desde que las brujas oscuras y todo su séquito de seres malignos habían realizado aquel fuerte conjuro con el que el Supremo Ser del Submundo de más allá de lo desconocido se había hecho presente. Un intercambio de favores fue el acuerdo. Les había otorgado aquella parte de tierra al otro lado del bosque que, él mismo, había arrebatado a los demás habitantes. Ellas se habían encargado de cazar a todas las estrellas fugaces y de atrapar a todos los seres que lograran engañar.

Los tres espíritus / Dustin Poche

Ahora la laguna no solo estaba llena de estrellas. También de los miles de sueños sin realizar que las acompañaban y de las almas que aquellos incautos seres que habían tenido la loca idea de no atender a los avisos que advertían del peligro de acercarse y de las terribles consecuencias que acarreaba el adentrarse en aquella negritud del bosque.

Qamar y Elio, pese a todos sus esfuerzos, no habían logrado atravesar aquella inmensa oscuridad y seguía siendo, tristemente, un lugar siniestro.

Elio se hundía y se hundía... y él no sabía nadar. Las estrellas de la laguna no eran como las estrellas del cielo. Estas eran brillantes y cantarinas. Aquellas, oscuras y calladas debido a la maldición. Qamar, que estaba al otro lado del universo, escondida en su diurnidad, escuchó el latido de su corazón y supo que Elio estaba en la lobreguez. No dudó en atravesar todo el horizonte y enfrentarse al silencio y a las tinieblas de la laguna, aquella que tantas veces iluminaba pero cuyos rayos de plata no lograban sanar. Las estrellas que se habían apagado atrapaban a Elio con voraz agilidad impidiéndole salir, llenado de sombra su corazón y apagando de luz sus rayos.

Sirio, la estrella más brillante de la constelación Canis por la que Qamar había pasado como una exhalación, fue tras ella movida por la curiosidad y porque había intuido que algo no iba bien.

—¿Qué ocurre, Qamar?
—Elio ha caído en la laguna de las Estrellas Perdidas. He de llegar cuanto antes o se quedará ahí para siempre —respondió muy alarmada y con el viento entrecortado—. Y si eso ocurre, Sirio, sabes que el mundo se quedará ciego.

Ilustración de Meluseena

Al llegar, Elio estaba tan asustado que perdía las fuerzas. Entonces, todas las estrellas que siempre acompañaban a Sirio, se apiadaron de él. No dudaron en lanzarse sobre las aguas y, una a una, caer en sus ojos formando unas especiales lágrimas de estrellas.

—Qamar, debes cogerlas todas y hacer con ellas un mapa que despistará a las brujas y la Señor de la Oscuridad.

No dudó un momento la Luna en abrazar a Elio con algunos de sus rayos de luz de plata. Con las yemas de sus dedos, en forma de caracola de mar, fue recogiendo con cuidado aquellas estelares lágrimas mientras su mirada se clavaba en la del sol.

—Es una locura, Qamar —acertó a decir el sol.
—Cierra los ojos y piensa que todo va a salir bien.

No podía permitir que Qamar cayera también en la laguna. Se estuvo todo lo quieto que pudo. Pero sabía que si ella debía convertirse en oscuridad, lo haría. Tembló de miedo cuando dejó de escuchar su corazón. Todas las estrellas y la luna... se apagaron de pronto y todo se sumió en un profundo y oscuro silencio que le heló toda la savia de sus rayos de fuego.

Aquello no podía estar ocurriendo. Las malvadas brujas —Gorcolia, la más camaleónica, Légubris, Satárica y Maldaquia—, vestidas de negro, con sus dientes horribles y amarillos, con sus largas y asquerosas uñas arqueadas y con aquellas voces tan desagradables que parecían aullidos lastimeros capaces de estremecer a cualquier alma y de rompen cualquier tímpano, aparecieron por la parte más oscura del bosque, alzando sus extrañas dallas y haciendo sonar aquellos cencerros hecho de huesos de alimañas.
No tocaban el suelo pero tampoco podían volar más alto.

Ilustración de Paula Hedberg

El resto de estrellas fueron a por ellas, intentando cortarles el paso, entorpecerles el camino e intentar que no llamaran al Supremo Oscuro... mientras Qamar terminaba de recomponer el mapa. Elio se agarraba a su cuello, tirando de ella hacia el fondo... El mundo quedaba en aquel crepúsculo donde tampoco había luna.
Sirio abrió su manto celestial. Sobre él, las pequeñas estrellitas que Qamar había recogido, se fueron colocando formando un grimorio.

—¡Es el momento, Qamar! ¡Siente la fuerza de su magia! ¡Canta el hechizo, corre! —le gritó Sirio, sabiendo que sus estrellas no aguantarían mucho más, que el sol tenía las fuerzas muy justas y que Qamar debía comprender correctamente los signos para proclamarlos desde el fondo de su argentada alma.

Su blanquecina voz se oyó muy lejos. Se escuchó por todas partes. Las estrellas oscuras se fueron debilitando conforme ella iba pronunciando aquellas enigmáticas palabras. Y en su debilidad, Elio pudo alzarse hasta ocupar su sitio en la más alta atalaya del cielo.

—¡Sigue, Luna, sigue! —le inquirió la brillante estrella. Qamar continuó, sintiéndose más ligera.

Las estrellas apagadas fueron recobrando tímidamente su luz, su luz de plata, arropando a la luna, y con ellas, se fueron elevando todos aquellos sueños que se habían perdido. Volvieron a brillar en el cielo. Volvieron a ser ilusión y esperanza. Elio deseaba abrazar a Qamar. Darle las gracias, reconocerse su esfuerzo, su amistad y fundirse con ella llenos de amor cósmico cuya luz alcanzara los confines del universo. Y es que ya se sabe, el Amor es Luz.

—Cuando llegué no podía creerlo, Elio. Una estrella descendiente cayó de tu corazón y aterrizó en mis ojos... Y todo se apagó. Si no hubiera sido por Sirio y sus amigas las estrellas luminosas no hubiera podido salvarte —le dijo Qamar visiblemente emocionada, hundiéndose en su pecho.

Ilustración digital de Daniel y Vladimir Ovtcharov

Las dos últimas estrellas cayeron de los ojos de Elio. Las tomó en sus manos, convirtiéndolas en unas hermosas y brillantes piedras de color ámbar que coronaron la mirada de Qamar y adornaron su bella melena de plata.
La laguna reflejó el brillo de la luna... Y de las brujas... nunca más se supo.



Con este nocuento inauguro mi participación en el reto de escritura creativa de una cazadora de nubes, que según ella, además está loca: Rebeca. Lleva por nombre "Fuego en las Palabras" y es mensual. Un tema dado para inspirarse y unas normas, que, obviamente, espero cumplir.


En este mes de junio el tema inspirador es la letra de una canción, "Amor Cósmico", de Florence & The Machine, insertando alguna de sus frases y su título. La traducción está aquí. He tomado una idea general para hacer este nocuento.