Caracolas en las Nubes

Para un Universo Azul


Esto es un blog de nocuentos pero

Podría parecerse a uno de esos de cuento.

Y contar, cuenta.

Cuando aparece la luna y susurra.

28 de marzo de 2020

Birlibirloque

Esto no es una palabra. Es un pedazo de palabra.
Seguro que habéis oído decir a alguien esta expresión: "Por arte de Birlibirloque". Es una locución adverbial muy molona, aunque la Real Academia de la Lengua no reconoce birlibirloque como palabra, sino como parte de una expresión coloquial que viene a decir que algo ha pasado de forma inexplicable, de forma increíble, como por encantamiento... Vamos, es como decir "por arte de magia". Un sinónimo de Abracadabra —lo de "pata de cabra" lo dejaremos para otra ocasión—. Y, además, la incluye dentro de la palabra "arte", como una acepción a la altura de "por arte del diablo", "de mal arte", "arte popular", entre otras.

—¿Has  visto a un elefante volar?
Sí. Por arte de birlibirloque...

Ilustración de Maggie Taylor

Sobre su origen podemos tomar la posibilidad que más nos guste de las que he hallado:
  • Federico Corriente, prestigioso arabista y lexicógrafo cordobés, en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, apuntó a que puede ser una abreviatura o metaplasto de un trabalenguas árabe "beylerbeyilikbuyuruklari(yla)" que significa "por orden del gobierno". Si lo pensamos ahora, igual no es tan inaudito pensarlo, ¿no creéis?
  • ¿Y si decimos rápidamente "birliqui-birloque"? Esta es otra posibilidad: Abracadabra o expresión onomatopéyica, que guarda parecido con la palabra "birlo" (bolo, del juego de bolos) y entonces, juntos, dan la idea de "tirar la suerte" para ver qué (birloque) pasa.  Esto de "a ver qué birloque pasa" también es muy popular. A mí me suena mucho.
  • No sé si esta sea la más curiosa. Viene a decir que su origen estaría en la jerga de los delincuentes del XVII: birlar ('estafar', 'hurtar'), birlesco ('rufián', 'ladrón'), birlo ('ladrón'), birloche o birloque ('rufianesco'): el ladrón hábil que actuaba ante su víctima sin que ésta lo percibiese.
  • Aunque birlar se utiliza también en el sentido de conseguir algo con habilidad sin que se sepa los medios que se han utilizado, pero sin ser necesariamente mediante el robo o la estafa.
Dicho esto, y uniéndolo con el tema arte, ¿podemos decir que el arte de birlibirloque, de forma imaginativaes como decir el  arte de birlar, hurtar o estafar de repente, por sorpresa, con destreza o maestría? 
Ahí lo dejo. A vuestra elección.

Ilustracción de Martín La Spina

21 de marzo de 2020

Poesía... eres tú

Tim Cantor

Podrían caber tantos poetas, tantas poetisas, 
tantos anónimos. tantas anónimas...,
que un espacio en blanco es el infinito de mis letras por ellos, por ellas y por el aroma de un verso en la comisura de una boca, en la pendiente curva de unos labios que no fingen una sonrisa 
y se colman con un suspiro.
Poesía somos desde cada latido, desde el universo más eterno que nos toca el alma con la yema de sus dedos.
Poesía somos en verso y en prosa. 
Todos. Todas. 
En amanecer de esperanza.

21 de marzo
Día de la Poesía

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas 
en mi pupila tu pupila azul. 
¿Qué es poesía? 
¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.

Rimas y leyendas, rima XXI
Gustavo Adolfo Bécquer

19 de marzo de 2020

Papá, yayo... Yayo, papá.

Obra de Dorian Florez

Seguramente, así de manera oficiosa pero con conocimiento, la primera vez tuvo lugar en Estados Unidos, en el estado de Washington en 1910. Una joven, Sonora Smart Dodd, tras escuchar en la iglesia un sermón sobre el día de la madre, decidió rendir homenaje a la figura de su padre que había criado a ella y a sus cinco hermanos en su granja y sin la ayuda de nadie. Ese día fue el 5 de junio, coincidiendo con el cumpleaños del padre. Pero no fue hasta 1966 cuando se institucionalizó por el presidente Lyndon Johnson, estableciendo la fecha para el tercer domingo de junio. 
Hay muchos países que también han tomado esta fecha para celebrar este día y, otros, coincidiendo con eventos o conmemoraciones más patrióticos.

Abuelo y nieto /  Nikolaos Gizys

Paternidad /  Margarita Sikorskaia

Abuelo y nieto / Georgios Jakobides

No sé si os habéis preguntado por qué celebramos en España este día como Día del Padre.  Vamos a abrir el puchero de las curiosidades. ¿Os parece?

En nuestro caso parece ser que partió de una iniciativa popular a mediados del s. XX, en 1948 concretamente, cuando una maestra de escuela de Madrid, exactamente el colegio "Santo Ángel" del barrio de Vallecas, llamada Manuela Vicenta Ferrero, tuvo a bien atender una propuesta por parte de algunos padres de alumnos de su colegio, revindicando que, al igual que las madres tenían su festividad y se promovían actividades y  hacían manualidades para ellas, ellos deseaban tener un reconocimiento similar.

Jesús Masana Monistirol

Ella tomó nota y, siendo habitual que escribiera artículos en algunos diarios de la época —bajo el seudónimo de Nely—  decidió, para animar al resto de centros educativos de la capital, escribir un artículo que títuló «El magisterio español», donde exponía el tema y proponía la fecha del 19 de marzo, coincidiendo con la festividad de san José, padre de Jesús. No olvidemos que la iglesia tenía un papel primordial en la vida educativa y social de los españoles.

Obra de Dorian Florez

La idea tuvo tanto éxito que hasta el mismísimo dueño de unos grandes almacenes de la época, "Galerías Preciados", le propuso comprarle la idea e, incluso, contratar a la propia Manuela en ellos. Pero esta declinó la oferta pero, a cambio, las alumnas del "Santo Ángel" serían contratadas como dependientas al finalizar sus estudios. Pepín Fernández, el empresario, aceptó la propuesta.

 No cabe decir que en aquel momento tuvo muchas protestas de alguna parte de la sociedad al verle un tinte comercial pero así estaba y así seguimos.

Paternidad /Jordi Jarque Gracia

Padre e hijo / Dorian Florez

Abuelo abrazando a su nieto  / 1490 / Domenico Ghirlandaio

En brazos del abuelo / Jozaf Israels

Abuelo y nieto / Nikolaos Gyzis 

Paternidad campesina / Jesús Villar

Paternidad / 1971 / Pablo Picasso

El zapatero y su hija / Knut Etwall

Este es mi pequeño homenaje a estos hombres, y, en especial, a mi padre, que nos han enseñado a caminar en la vida. No importa si son de sangre o no. Basta que nos hayan cogido de la mano, cobijado bajo su abrazo, ayudado a crecer y a ser buenas personas, a enseñarnos valores que hemos de transmitir a nuestros hijos y nietos. Que son pilar de vida. Figura que enriquece.
Y hoy en día, con lo complicado de la vida, mi más sincero reconocimiento a los abuelos que nos han dado más que cariño y cuidados. Nos han sacado adelante en los peores momentos y siempre, siempre, nos han sostenido.

Y si ya no los tenemos al lado, como mis yayos, queda ese recuerdo que nos llena el corazón y nos acaricia el alma.

14 de marzo de 2020

El destino en las estrellas del cielo

Kajika tomó su arco y su aljaba llena de flechas y partió al amanecer hacia el otro lado del valle, cruzando la frondosidad del bosque, para llegar a lo alto de la montaña. Al final de la tarde, su sombra había dejado de pisarle los talones pero no el gran lobo gris, Miró al cielo. Su hermana, la gran dama alada sobrevolaba, sin perderle ojo, la intensidad del atardecer.
Los tres sabían que en esa noche, bajo las estrellas, sus caminos hasta entonces separados, volvían a juntarse. Era el destino trazado por aquellas.
(93 palabras)

Imagen de la red  / ¿Autor??


Bosque, flechas, carcaj o aljaba, arco
"Escribir Jugando" es un reto mensual de escritura creativa.. Lo organiza la escritora Lidia Castro Navas desde su blog y consiste en microrrelatos o poesías de no más de 100 palabras, basados en juegos de mesa partiendo de una carta propuesta y de un dado con una imagen que debe aparecer en el texto.

8 de marzo de 2020

Todas las lunas tienen nombre de Mujer

Luna de Liza Falzon

Qamar tiene nombre de mujer: Luna. En toda su inmensidad, en todos sus estadios, en toda su esencia. Desde su atalaya celestial ha contemplado, en aparente silencio, a los ancestros de los ancestros, desde la primera mota de vida que cubrió el Planeta Azul y, seguramente, resistirá a la última. Desde su nacimiento ha sido Ser cómplice y observador de los deseos y pensamientos de los humanos, de los fructíferos e infructuosos pasos que todas las especies han dado a lo largo de su existencia.
Hay días que se rebela, que en su majestuosa grandeza se siente pequeña e incluso, en un momento dado, cierra los ojos y desea desaparecer pero es reinvindicativa, reincidente y, tras ese halo oscuro en el que se oculta, reaparece crecida y esplendorosa.
Así es Qamar.

Obra de Liza Falzon, Meluseena.

Desde que Es, ha visto el nacer de las primeras estrellas, la formación de cientos de galaxias y sistemas, y cómo el firmamento no ha dejado de llenarse de luz. No ignora ser testigo de la desaparición de miles de seres que en su evolución dan paso a otros y con la inconsciencia del ser humano, fenecer por siempre y, por supuesto, fue consciente de la primera lágrima humana. La que le dolió.

Ella, que sigue siendo depositaria de tantos sueños, también desea cumplir el suyo. Ser Mujer. Hoy se viste con tul blanco y corona su cabellos plateados con toga de una noche estrella. En su inmensa sabiduría, ensalza el valor de ser quién es. Se sabe dadora de vida, de esperanza, de ilusión. Entre la desconocida fuerza de sus brazos, cabe todo un mundo de amor. De sus manos, hebras que cosen realidades y esfuerzos. Luchadora diaria. De sus pies se marcan huellas que firman senderos que otras antes abrieron con decisión y con garra entre la espesura de un bosque tallado por ignorancias y miedos que oscurecían con sus espinos de noes los brotes nuevos de hazañas. De su boca resurgen palabras llanas y humildes, llenas de acción y valor que hablan de convencimiento y posibilidad y se traducen en Verdad.
Y bajo el mando cálido de su sombra, no olvida que su otra mitad sigue siendo Qamar, la luna. Todas las lunas.

Obra realizada en metal por Displate?

A todas las lunas nos une algo muy especial: La condición de Mujer. Irrepetibles, únicas, exclusivas, diversas y plurales, sin credos y sin condiciones, de corazón y de alma, de piel. Luchadoras por igual, reivindicativas cada una a su manera.
Y hoy, 8 de marzo, es el Día Internacional de la Mujer, de todas nosotras. Las que un día fuimos niñas, y no lo olvidamos, y ahora somos mujeres.
Mitad Luna, mitad Mujer.

28 de febrero de 2020

Rosalía de Castro

"[...] Soy libre, libre como los pájaros, como las brisas, como los árabes en el desierto y el pirata en el mar. Libre es mi corazón, libre mi alma, y libre mi pensamiento que se alza hasta el cielo, y desciende hasta la tierra, soberbio como Luzbel, y dulce como una esperanza. [...]
 Yo soy libre. Nada puede contener la marcha de mis pensamientos, y ellos son la ley que rige mi destino".

Rosalía de Castro 

Obra de Aurora Cascudo Román

Este lunes pasado se cumplió el 183 aniversario del nacimiento de tan magnífica literata que llevó a los altares la lengua gallega sin dejar de lado la castellana.
Su vida no fue fácil, ya desde su nacimiento. Nació en un  arrabal de la ciudad de Santiago, un 24 de febrero de 1837. Dicen que no pasó a la inclusa de entonces y que en su partida de nacimiento, sin numero por ello, aparece como de "padres incógnitos" Parece ser que su madre pertenecía a una familia noble venida a menos y que su padre era un sacerdote que, dada su condición, no pudo reconocer, ni legitimar a su hija, aunque sí se interesó por ella y encargó de su cuidado a sus hermanas.  Sí tuvo relación tanto con la madre como con el padre.

Fue una escritora pertinaz, constante, de fuerte carácter que le hizo enfrentarse a todos y a todo. Solo cabe resaltar su obra y fijarnos en sus textos para darnos cuenta de que son una especie de canto, una exaltación —triste y angustioso en algunas ocasiones y con un tinte de rebelión, de rabia —a la libertad de su pueblo y de la mujer (digamos que era una abanderada feminista) Y lo hizo con sus herramientas, con las que disponía: Sus letras.

Cantares gallegos (1863); Follas novas (1880); La hija del mar (1859); Lieders (1858), En las orillas del Sar (1884) y muchas más. Perdiéndonos todas aquellas otras que no han llegado a nuestros días dado que ordenó a sus hijos que a su muerte las quemarán.
Su madre murió en 1862 y le escribe un pequeño tomo de poesías, A mi madre, donde ensalza el dolor, la soledad y el vacío que la figura materna deja en ella y que le condiciona toda su vida.
Rosalía falleció en Padrón un 15 de julio.

Ilustración de Fernando Vicente Sánchez

Un paxariño canta,
un canta, cantan dous,
cantan un cento deles
da aurora ó resprandor,
 i o seu cantar alegre
desperta ó arredor,
canto, dormido ainda,
non ve a cara de Dios.
¡Ei!, camiñante, arriba,
mira que sai o sol,
 mira que as fontes brilan
i o vento rebuldón
ás portas vai chamando
de canto Dios criou.

"A voltá ó lar"
IV

23 de febrero de 2020

Viaje a Limbo Azul

O lo que vendría a ser el devaneo de una musa.

Fragmento de "La Dama de la Luna"
 María del Carmen Pérez, / 2018

Qamar es uno de esos seres que lleva a rajatabla lo de ser quien se es. Ni más ni menos. Por eso, durante un tiempo, pensó y pensó porque realmente se sentía agotada. Aquella semana brilló como nunca. Una maravillosa luna llena encandilaba desde el cielo.  Hasta Ratón, su eterno y querido amigo, suspiraba desde el alfeizar de la ventana. No sabía bien cómo decírselo por miedo a cómo se tomaría aquello que había decidido. 

—Ratón, necesito ausentarme unos días. Aprovecharé mi semana de retiro para hacer algo que tengo pensado desde hace muchos lustros. Espero poder acabar a tiempo pero si ves que tardo un poco más, no te preocupes.
—¿Y dónde vas, Lunita?
—No puedo decírtelo por ahora, Ratón, pero confía en mí.

Imagen de la red
Ratón se quedó suspirando y pensativo. ¿Qué sería lo que Qamar tenía entre manos para que él no pudiera saber nada? Pero ella había decidió que se echaría por encima el velo negro el último día de luna llena y partiría. Lo que no sabía es que tardaría un poco más y que en su ausencia ocurrirían algunas cosas que cambiarían todo su sentido.
Antes de partir, aprovechando la profundidad del sueño de su amigo, Qamar se acercó hasta la casa de Ratón, se asomó por la ventana y, traspasando el cristal, con sus rayos plateados arropó al pequeño roedor y le acarició la frente tan suavemente que no la percibió. No podía reprimir una sonrisa pero tampoco un atisbo de tristeza pues la separación era inminente y ninguno de los dos estaba preparado para que esta durara mucho tiempo.
Antes de abandonar la habitación, dejó sobre la mesita una nota:

«Me marcho a Musitarum, ya sabes, el lugar donde descansan las musas y se susurran las inspiraciones. Tengo que hablar con la diosa Musita y realizar una musitación junto a ella. No puedo contarte más por ahora. Espera a mi regreso, Ratón».

Y Qamar se marchó. Cuando Ratón despertó se sintió un poco más triste. Sabía que aquel viaje era importante para ella, que todas las lunas deben hacerlo al menos una vez en la vida pero nadie sabe dónde está exactamente. Solamente las musas. Ahora le tocaba a su Lunita. El Limbo Azul, en el país de la Fantasía, estuviese donde estuviese, era de vital trascendencia ya que durante él tomaría la inspiración necesaria que luego podría susurrar a los demás. Ratón no recordaba muy bien qué significaba cada cosa así que fue hasta su baúl donde guardaba todas aquellas que eran imperdibles. Rebuscó —cabe decir que es muy caótico este roedor pero en su caos tiene un orden realmente estudiado— y, por fin,  halló aquello que buscaba.

Era una especie de diccionario, pero no era un diccionario normal. Era un diccionario mágico pues las palabras en él registradas no existían en otra parte fuera del país de la Fantasía o tenían un significado diferente en el mundo de la Inspiración. Recordó entonces quién era la diosa Musita (diosa de la Musitación), dónde no estaba Musitarum o eso que llamaban el Limbo Azul, qué era una musitación (meditación musitada), un musitante (quien musita, quien susurra en los silencios y transmite el mensaje de las musas), un musitario (muestrario de musas o el lugar donde se conservan todas las musitaciones) y hasta un musital (recital de musitaciones). Y la cabeza le dio vueltas. Demasiadas cosas que asimilar con el estómago vacío. y quería quitarse la pena, y con pan las penas ya se sabe que pesan menos.

Empezó  a echar de menos a Qamar desde el primer momento pero se concedió aquella semana de luna nueva, cuando ella se cubría con el velo negro y desaparecía del cielo. Pero cuando a la octava noche no la vio, empezó a sentirse más triste y un poco más solo. Y así, noche tras noche, sin darse cuenta de que su bonito color azul se iba perdiendo. De modo que para solucionar ese problema de soledad y tristeza, se inventó un mundo mágico al que llamó Bosque Imaginado donde vivían seres muy especiales, curiosos y raros que compartían historias que el mismo imaginaba y que hacían que su tiempo fuera un poquito más ameno.

Sus amigos  lo notaban un poco despistado pero no le dieron mucha importancia.  Su trabajo en la imprenta le resultaba monótono.
Y así pasó un tiempo. Mucho tiempo. Cada noche miraba por la ventana a ver si por fin aparecía Qamar y una noche, mientras él dormía, entre las nubes, su Lunita se hizo hueco  y se coló por los resquicios de aquella ventana que nunca ajustaba del todo. Ratón dormía profundamente, ajeno a la presencia de su musa. Soñaba algo bonito en el que se veía con Qamar descubriendo el Limbo Azul, recogiendo cosas para su Bosque Imaginado.
Qamar lo vio distinto. Entonces se dio cuenta de cuánto tiempo habían permanecido separados. Ya no tenía aquel color azul que a ella le había parecido fascinante. Ahora era un poco más blanquito pero seguía teniendo aquella cara tan bonita, aquellos bigotillos tan inquietos.  Y seguía siendo su amigo.
Se quedó con él justo hasta el alba. Lo arropó y se marchó, dejándole sobre los pies de la cama un MUSITARIO donde se recogían todas aquellas palabras molonas que había ido esparciendo y todas aquellas otras que florecerían en un futuro y que tantas ideas proporcionaban a su amigo. Y como ella, desde sus alturas y aunque no se la vea conoce todo de los demás, se quedo tranquila porque sabía que su Ratón, pese a la ausencia, había encontrado una forma de mantener viva la inspiración. Sin duda alguna, Qamar seguía siendo parte de su numen. Palabra que salía en su Musitario de futuras palabras molonas.

Al caer la tarde, envuelta en sus velos azules y su carita de perla, regresaría para contarle todo su viaje y darle ese abrazo inmenso con el que Ratón se sentiría reconfortado —y ella, también—, porque un abrazo es algo que une a los corazones.

Obra de Tim Carton
El Musitario, este cuaderno lleno de palabras inspiradas, es un aporte conjunto con Ratón (Ratonet) que os invito a conocer si todavía no sabéis de él. Solo tenéis que picar en su nombre y para leer su versión sobre esta historia de dos, picad en la imagen superior.

Con tantos caminos abiertos a lo largo de esta historia, no os olvides de echarle un ojazo al Musitario.

20 de febrero de 2020

Michinos

20 de febrero de 2020
20 / 02 / 2020
 Día Internacional del  Gato. 

Habrá a quienes los gatos, por un motivo u otro, no sean de su agrado pero a mí me parecen fascinantes. Son como un misterio en sí mismos. Los perros me gustan, tampoco todos me entran por los ojos, igual que los gatos, y cada uno tiene su carácter al que hay que saber hacerse porque ya se sabe que uno no es dueño de su gato sino que su gato se piensa si el humano es digno de merecer su compañía y atención.

Os dejo una serie de gatos. Seguro que alguno os parece divertido.

Una curiosidad. Ya sabéis que igual que existe ahora día para todo, también un santo o santa  para cada cosa imaginable. La patrona de los gatos es santa Gertrudis de Nivelles (626-659). Se invoca a ella por el miedo a la invasión de ratones que tuvo lugar en los Países Bajos, Alsacia y Cataluña allá por el siglo XV. Se conmemora el 17 de marzo, así que no coincide con el día del gato que, por cierto, creo que hay dos días de celebración diferentes.

Fotografía de Lucy Reinolds

Maine Coon, los gatos más grandes del mundo.
Fotografía de Robert Sijka

Maine Coon / Robert Sijka

"La Reina de los Gatos" / Christina Hess

Obra de Tokuhiro Kawai

"Goldie" /  Melinda Copper

Napoleón / Eldar Zarikov

Eldear Zarikov

Y el lado salvaje:

Obra de Adrian Higgins

"Dandy Lion" / Adrian Higgins

19 de febrero de 2020

"Acrobacia de elefantes" / Chrisbenn

“La libertad de la fantasía no es ninguna huida a la irrealidad;
es creación y osadía”.
Eugène Ionesco

13 de febrero de 2020

Zurumbático

Esta sí que es una palabra molona. Sonora y muy llamativa.     
Viene del portugués, según apunta María Moliner, aragonesa concienzuda a más y no poder, "sorumbático", con el significado de "triste, sombrío, melancólico".
Curiosa la cosa porque mientras en ese idioma nos define un estado de ánimo, en el nuestro no es otra que un insulto o algo así de grado bajo pero elegante o culto aunque pequemos de ampulosos, ya que podemos usarlo para referirnos a alguien que es, o está, bobo, lerdo, papanatas, ganso, tontaina, sandio, babieca, majadero, alelado, aturdido, pasmado, confundido, ofuscado, zoquete, zopenco, mentecato, tonto, simple, aturullado o azorado…

Obra de Dorothea Tanning

5 de febrero de 2020

Los ramajes de doña Ursulina

Hay quien tiene serrín en la cabeza pero lo que tiene doña Ursulina en la suya es un hermoso campo arado en años. Años que le han permitido ver mucho, callar lo justo y saber más por eso su mente es un magnífico árbol lleno de saberes que cada noche procede a cuidarlo. Deja que se entibie su té con leche mientras apoya sus manos en el regazo y cierra los ojos para concentrarse. Poda las ramas innecesarias y protege las que debe conservar para luego obtener semillas que pueda plantar y compartir. Riega con sabiduría y hasta otro día.
(100 palabras)

Ilustración de Franck Dion

"Escribir Jugando" es un reto mensual de escritura creativa en el me he embarcado. Lo organiza la escritora Lidia Castro Navas desde su blog y consiste en microrrelatos o poesías de no más de 100 palabras, basados en juegos de mesa partiendo de una carta propuesta y de un dado con una imagen que debe aparecer en el texto.

Aquí: Otros participantes del reto


Me he pasado por todos los blogs pero en algunos me ha sido imposible comentar porque no he sabido encontrar dónde ni cómo.  En su lugar he dejado una marca sobre el corazoncillo. Señal de mi vista. En otros, el comentario desaparecía. Ya lo siento.

28 de enero de 2020

¡Donde las dan, las toman, Jeremías!

Aquella noche no sé bien que pasó. Los gatos se fueron más temprano a dormir y eso que hacía calor, por lo que era de suponer que hicieran su ronda nocturna: alguna pelea a la que nos tenían acostumbrados y algún amorío de los suyos que provocaban mil y un maullidos en medio del silencio. Pero en el ambiente se respiraba algo diferente. No sé bien si era aquella bruma de verano o aquel aroma que desde los campos llegaba. No diré que era un aroma agradable, sino más bien un hedor ya de por sí repugnante. El caso es que fuera lo que fuera, los gatos andaban todos adormilados. Eso era preocupante porque ya se sabe que cuando los gatos duermen, los ratones salen de fiesta.

Desde mi agujerito —hay que reconocer que es muy pequeño pues para ser yo una simple cucaracha, mucho espacio no necesito—, había estado observando a Jeremías, ese gato rústico que se las da de señoritingo, pero hay que conocerlo como yo lo conozco. Os diré que no os fiéis de las apariencias, que engañan. Y las de este gato... ¡¡¡Ufff...!! No digo nada que todo se me entiende y yo no soy cotilla. Como os decía, le había estado echando un ojo y no había dejado de mandar en todo el día al pobre Perdigués, ese ratón inocentón que no sabe decir no: «Tú, roedor, escoba también en los rincones», «plánchame la camisa que la voy a usar esta noche», «prepara un poco de té y sírveme una buena taza», y no sigo porque solo de recordarlo me entra un cansancio que se me agotan hasta las patitas traseras. Y bien que se aprovecha el gato tripón de la bondad del cándido Perdigués.

Ilustración de Anna Nenasheva
Así era que cuando llegaba la noche el pobre Perdigués caía rendido. Ni tiempo le daba a soñar. Cuando quería darse cuenta ya era un nuevo día y tenía que tenerlo todo listo, no fuera que el señor Jeremías tuviera a bien enfadarse y mandar cualquier chorrada de esas que se le solían ocurrir aunque solo fuera por jorobar al pobre ratón. Yo me subía por las paredes y no solo en sentido literal. Me entraba un no sé qué, un qué sé yo... así por la tripa, erizándome los pelillos de las patitas... que hasta los bigotes se ponían nerviosos. Estaba muy cansada de aquella actitud del dichoso gato y lo peor es que Perdigués no espabilaba. Os juro que me desquiciaba. Me ponía ¡¡¡locaaaa!!!

Ilustración de Hoisel, arte conceptual
Se me ocurrió una sutil idea. Solo tenía que ponerme en faena porque os aseguro que era genial. No, genial, no, divina de la muerte. ¡Como os lo digo! He de reconocer que en ocasiones tengo muy malas ideas pero está era.... ¡¡tremendísima!! Me frotaba las patitas con la genialidad de mi ocurrencia. No encontraba el momento de ver la cara del engreído de Jeremías.
Aquella misma mañana, cuando sabía que a todos cogería comiendo, envié a varios de mis amigos con una orden muy concreta: "Reunión en el sótano a las cuatro de la tarde. Importante asunto a tratar". No faltó nadie y se pusieron también manos a la obra, avisando a Perdigués para que tuviera preparado un atillo, que se iba al campo de vacaciones pagadas durante unos días. Qué decir tiene que encontró mil y una excusas para no ir. En realidad, lo que tenía era algo de miedo ante la reacción del gato.
Me puse muy digna y mirándole a los ojillos le dije muy seria, con voz urgente:

—Aquí ya no tienes nada que hacer. En el campo vas a ser la mar de feliz. Te envío con una familia muy buena, que te acogerá como a un hermano. Ahí vas a ser feliz. A ti no te va esto de servir a nadie y menos a un estúpido gato como ese papanatas. Nadie tiene derecho a mandarte nada y tú no tienes obligación de obedecer. Además, no te paga y no tiene ningún detalle contigo, así que, amigo mío, coge el montante y para el campo.
—Pero, ¿¡Cómo voy a ir?!
—Que ¿cómo? Muy fácil. Un pasito primero y otro después. Y patita a patita, te vas en el coche de san Fernando. Cuando llegues a la estación de autobuses, te subes a uno y cuando veas la parada de Sol de Amanecer, te bajas. Ahí te estará esperando una prima mía que te acompañará hasta la casa. Cuando llegues ahí, entregas la carta que te he dado. Y no vuelvas a no ser que ese pazguato de Jeremías se haya largado.

Una palmadita en la espalda y arreando. Así que seguí con mis planes mientras él se tomaba en serio mis indicaciones. Reuní a un grupo de roedores, de esos que tienen ideas tan buenas como las mías. No os quepa duda de que se sumaron a mis intenciones. Lo preparamos todo y aguardamos a que le venciera el sueño a Jeremías. Cuando él duerme, los de alrededor desearían poder hacerlo. Os preguntaréis si ronca. ¡¡¡Noooooooo!!! Es como un... bueno, ya os lo podéis imaginar. Tiemblan hasta los cimientos. No entraré en detalles de todo lo que hicimos pero sí os mostraré el resultado.

Ilustración de Lucie Dumas

Sí, vale. No está bien reírse de nadie  —nosotros  nos hemos  reído con— y que la venganza no es una solución pero cuando alguien no te quiere escuchar, se pasa de listo, se aprovecha de los demás, y encima es un desagradecido, yo creo que echarse cuatro risas no está mal. Y si no estáis de acuerdo, al menos tomarse las cosas con humor, ¿no os parece?

Perdigués todavía anda riéndose y está pensando en regresar a la ciudad. Jeremías le escribió una carta disculpándose. Hasta le mandó un presente. Y no era uno de esos que tenía en casa de los regalos que le habían hecho y no le habían gustado. Además, le envió un cheque con una cantidad de dinero suficiente para compensar todos los días de trabajo del joven ratón.
Hoy en día, bueno, no somos grandes amigos, pero cada vez que abre el armario ropero y ve la fotografía, piensa en lo ocurrido, respira hondo y decide ser un poco más honesto, más justo, más amigable... Mejor gato.

Ilustración de Anna Nenasheva


22 de enero de 2020

El deseo de Erina


Imagen de la red

Erase que se era un lugar donde los deseos del corazón llegaban a cumplirse igual para grandes que chicos, para personas que para animalillos o plantas porque los animales y las plantas también tienen alma. En ese mágico mundo del que nadie sabía el nombre pero todos conocían su existencia, habitaba un ser llamado Dulanae que se dejaba ver tras el viento y solo en una única ocasión en la vida de cada criatura. Ella tenía la voz de un susurro que no se escuchaba a través de los oídos y su sonrisa era tan amplia como un amanecer. En sus manos existía el mismo don que en su corazón, el de hacer cumplir aquellos deseos que con tanto ahínco se anhelaban. Pero no todos. Solo aquellos que se pedían desde lo más profundo del corazón y que por ser deseados y cumplidos no implicaran mal alguno a nadie.

Obra de Alla Tsank

Desde lo profundo del bosque, cerca de unos pedregales por donde discurría un pequeño riachuelo, donde el sol llega a templarlo y se podía resguardar junto a los suyos, ahí donde abundaban las frutas salvajes que más le gustaban, vivía Erina. Una graciosa eriza de pequeñas orerijas, tiesas y redonditas de color sonrosado como sus patitas y manitas, y un hocico que parecía una trufita de color chocolate que movía en una simpática mueca. Era un poco presumida, todo hay que decirlo, pues le gustaba que su corona de púas estuviera siempre resplandeciente como los rayos de luna llena.

Un día, mientras paseaba bajo el sol tardío, se quedó observando detenidamente un margen del camino cercano a su casa donde había un buen puñado de dientes de león. Los había contemplado cientos de veces pero nunca se había parado a pensar en lo que en ese momento le rondó la mente. Había visto las flores amarillas y que cuando estás morían nacía esa bolita blanca repleta de semillas que aprovechaban cualquier movimiento para desprenderse y volar.

«Son como yo pero en blandito», se había dicho, observando cómo volaban bajo aquel cielo sonrosado. «¿Por qué no puedo volar como ellas? Debería preguntárselo a Dulanae, la Señora del Destino». 

Tendría que acercarse hasta aquella parte del bosque donde Dulanae tenía su casa. Estaba un poco lejos. Le constaría porque con sus cortitas patas el camino se hacía más largo. Así que se preparó para el viaje. Se aseguró de dejar bien cerrada su casa y de avisar a su vecino para que se quedara al tanto de ella. Lista, respiró profundamente y emprendió el paseo justo al alba.

Imagen de la red

Siguió el cauce del río. Disfrutó de su sonido, del colorido de la Naturaleza y del canto de los pájaros. Se detuvo unas cuantas veces para refrescarse y repasar el mapa que le había dibujado el patriarca del poblado. Iba bien. Un poco más y llegaría. Estaba impaciente.

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Debía pasar el cruce de las Grandes Setas Rojas para llegar al Pozo de los Deseos, junto al lago de Los Espejos. Buscar el plantero de las amapolas y evocar en voz alta al Espíritu del Pozo para que recogiera su primer deseo: Ver al hada.

«Gran Espíritu del Pozo, soy una humilde caminante que viene en busca del hada Dulanae. Le traigo mi corazón y un deseo. Te pido llanamente intercedas por mí para que sea recibida», pronunció viendo su propio reflejo en el agua del lago. Y al otro lado, el Pozo. 

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Aguardó unos instantes, que le parecieron una eternidad, hasta que del pozo salió una especie de niebla, tras la que atisbó a un ser pequeñito, mucho más que ella, vestido con unos ropajes del color de las hojas del estío que se confundían con las hierbas, con unos pelos alborotados y del mismísimo rojo de las amapolas. Unos ojos grandes, redondos, llenos de luz marina y unas orejitas puntiagudas. La miró con atención y casi como si se sorprendiera de verla ahí. O como si él hubiera sido sorprendido. Erina se sintió azorada.

Ilustración digital del artista Hall Hsu

—¿Eres tú el Espíritu del Pozo?
—Soy yo, sí. ¿Quién pregunta por mí?
—Soy Erina.Vengo desde el otro lado del bosque y más allá del lago para pedir audiencia con el hada Dulanae.
—¿Tienes un deseo?
—Sí, y deseo que se cumpla con todo mi corazón.
—Te escucharé y lo trasladaré a mi Señora. 
—¿No se lo puedo contar a ella? Pensé que podría hablar con ella —dijo un poco contrariada.
—Mi Señora solo ve a quién desea ver. Yo le hago llegar tu deseo y ella verá si puede o no otorgártelo. No puedo perder mucho tiempo así que me lo cuentas ahora o me marcho. —Erina se compungió un poco. Bajó la mirada. Respiró triste y levantó el rostro.
—Está bien pero yo quiero verla.
—Te estoy diciendo que no puedes verla. Solo ella decide quién puede verla y cuándo. No me hagas perder el tiempo. Cuéntame tu deseo y márchate. Tengo mucho trabajo.
—Tienes muy mal humor. ¿Por qué estás enfadado?
—No estoy enfadado. Soy así. Te repito que tengo trabajo. Si no me lo cuentas ya, te quedarás sin un deseo que se puede cumplir.
—De acuerdo...

Y procedió a contarle que había prestado atención a las bolas blancas de los dientes de león y cómo volaban hacia el cielo. Ella, que se parecía a una de ellas, quería que sus púas se volvieran más suaves y ligeras para poder volar como ellas y ver su mundo desde lo alto. Saber qué se sentía al volar como los pájaros y hasta dónde podía hacerlo.

El duende de mal genio frunció el ceño y torció el morro. Se rascó su rojizo cabello y siguió guardando silencio.

—Osea, tú quieres volar.
—Sí —dijo con alegría.
—Muy bien. Le haré llegar tu deseo a Mi Señora.
—¿Y puede tardar mucho en cumplirse?
—El tiempo que ella considere preciso —respondió tan secamente que a Erina se le atragantó la saliva. No podía comprender aquel mal humor del duende pero, pensó, que igual era porque había demasiados deseos y tenía exceso de trabajo.
—Ahora debes irte para que otros puedan acercarse.
—No me he cruzado con nadie en el camino...
—¡Es igual!, debes irte.
—Muchas gracias por atenderme, señor Espíritu del Pozo. —Apenas había terminado de pronunciar el nombre del duende que este ya había desaparecido de su vista. —Adiós.

Erina se dio la vuelta y desanduvo sus pasos. Dejó atrás el lago de Los Espejos, el Pozo de los Deseos y el cruce de las Grandes Setas Rojas para retomar de nuevo el sendero que seguía el cauce del río. De pronto, cuando pasó el pequeño puente de Roca Viva notó que su cuerpo era como más ligero, algo raro porque llevaba ya medio día andando y estaba muy cansada por lo que sus pasos deberían ser más pesados. Pensó que era el viento que soplaba a su favor pero en un momento no pudo controlar sus piernas. Se asustó tanto que quiso correr mas no pudo porque sus pies ya no tocaban el suelo. El puente quedaba atrás. Estaba volando. Sí, volaba. Sus púas ya no eran punzantes. Parecían plumas muy suaves. Plumón como el de los dientes de león. No sabía si llorar o si reír. Hizo las dos cosas mientras veía su reflejo en la superficie del agua del río.

«¡Puedo volar!, ¡estoy volando!»

Fotografía de Elena Eremina

Y ahí, al fondo, sobre un lecho de dientes de león, como si fuera una..., !sí!, ¡un hada! ¡Era! ¡Era un hada! ¡La Señora que hacía cumplir los sueños!  ¡Era ella! No solo le había concedido el deseo de poder volar sino que también le había otorgado el privilegio de verla. Era bellísima. Con un rostro dulce y una mirada tierna. Con un vestido que parecía un campo de trigo en verano. Y le sonreía. Le sonreía a ella.

Y Erina subía y subía. Abajo quedaba el riachuelo. Luego el bosque se fue empequeñeciendo. Las nubes quedaron a sus pies. «¿Por qué estoy volando tan alto?», se preguntó un poco desconcertada. Sin embargo, pese a la gran altura que la separaba del suelo, no tenía miedo. Se sentía feliz. Al girar la cara hacia su derecha, vio a Dulanae mucho más cerca. Y tomándola de la mano, le dijo:

 —No te preocupes, Erina. Sé que no tienes miedo. ¡Sonríe, Erina! Porque a donde te llevo reina la felicidad y el tiempo no existe. Allí vas a poder volar siempre porque tu alma tiene alas.

Y siguieron subiendo. Más mucho más... hasta que el cielo y ellas fueron solo uno.

"Soaring Dreams I" /Alla Tsank