10 de junio de 2016

Parafernalia

Del griego παράφερνα, compuesta de παρά, pará ‘junto a, al margen de’ y φερνα, ferna ‘dote matrimonial’.
En Roma Antigua, parafernalia (plural neutro del adjetivo parafernal, -alis) sirvió para referirse a los bienes que la mujer conservaba como propios después del matrimonio (parafernalia bona), en oposición a los bienes dotales, que eran los aportados en la dote. En la dote solían estar incluidos los bienes más importantes, de forma que los bienes parafernales, en la mayoría de los casos, serían muy variados y de menor. 

En nuestro idioma no fue una palabra muy usada hasta eso de los años 60 para referirse al conjunto en sí de toda ceremonia o acto, como recogía por entonces el Diccionario de la Academia en su edición de 1989. Pero más tarde, seguramente por influencia anglosajona, el término se extendió a todos aquellos instrumentos, ritos y actos más o menos rimbombantes que adornaban o complementaban una ceremonia o acontecimiento sin que por ello, en realidad, deba ser imprescindible.

Con desordenada parafernalia todo se distribuye en la mesa:
Astrolabio y mensajes en una botella de cristal,
pergaminos y libros de olor rancio, 
catalejos que solo ven el más aquí 
y teclas que escriben desde el más allá;
mapas de tesoros no escondidos, secretos jamás descifrados...
Misterios del pasado, incógnitas del futuro...
Parafernalia de menos...
¿Y yo?

Ilustración de Slavinsky

3 comentarios:

  1. Fíjate, utilizo mucho esta palabra y jamás pensé en su procedencia. Siempre achacándola a todo acontecimiento rimbombante, como bien has dicho, Mag.
    Me gusta de donde viene, su génesis.
    Me encanta tu lugar... Es como zambullirse en un mar de sabiduría el cual nos empapa, y la sal son las palabras que se adhieren a nosotros.
    Un placer, siempre.

    Mil besitos, preciosa.

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  2. Yo la asociaba con todas las herramientas necesarias para realizar cualquier actividad.

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  3. Parafernalia, sí, muy usada y conocida, también para referirse de manera despectiva a algo que busca sobresalir en exceso, algo parafernálico.

    Beso dulce para ti.

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Quien escribe en el alma de un niño escribe para siempre.
-Antoine de Saint-Exupéry-
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