Habitan aquí los nocuentos y las deshistorias en los que Qamar se enreda en tules azules y arrebolados, donde deja volar su fantasía y el credo de su ilusión. Aventuras en letras prendidas sobre un infinito de colores para acercarse a vuestro corazón e iluminar vuestra alma con la maravillosa y curiosa ingenuidad de una niña que late en lo profundo de su ser.

Soy Qamar cuando vuelo en mi carro tirado por mágicos suspiros que se arremolinan tímidos en la luz de vuestra mirada.

Te escribo a ti con agradecimiento ya que has llegado hasta aquí y tu niño o niña interior ha dado un brinco y sonreído, y ha abierto sus alas de verdad descubriendo la sabiduría de su corazón.
Mi yo niña se siente contenta. Y, desde estas letras, te dibujo una caracola a la que puedes subir con toda la ilusión del mundo y viajar por este Universo Azul curioso y onírico, lleno de fantasía y realidad.
Bienvenido, bienvenida a bordo. Disfruta del viaje porque, ya sabes, que soñar es volar.
ɱâğ
[ɱâğade Qaɱar]

20 de agosto de 2018

Onomaturgia: El arte de crear palabras

Ilustración de Christine Ellger
Seguro que te has inventado alguna palabra, le has dado significado y etimología si me apuras, aunque sea en broma. ¿Sabes que existe una "ciencia" referida a ello? Es la Onomaturgia o Nominología que consiste en la actividad de nombrar, de crear nombres, palabras... Lógicamente, existe su versión extensiva, o sea, Naming.
En cuanto a su etimología se puede decir que está compuesta por òνομα (nombre) y έργον (obra).
De este modo, quien la pone en práctica es un onomaturgo o una onomaturga. Osea, cualquiera podemos serlo. Es una profesión, si se le pudiera decir así, inherente e innata del ser humano desde el principio del lenguaje.

Ya en tiempos anteriores a Patón (Cratilo o de la exactitud de los nombres, escrito hace más de 2000 años) y Aristóteles, había un supuesto mítico al que se le consideraba como generador de nombres, creando una relación causal de propiedades del individuo y el nombre recibido, es decir, se designaba a los recién nacidos con nombres descriptivos, bien por una característica del individuo o por una que se le deseara adscribir. O sea, era un nombre motivado.

Se me ocurre que esto podría tener que ver algo con eso que conocemos como mote, ¿no os parece? Salvo que al mote le precede el nombre aunque este quede relegado a un segundo lugar.
Pero sobre todo lo vemos en nombres de empresas y negocios, productos, marcas, definición de sistemas, deportes... Hay un largo listado.

Ilustración de Daniela Zékina

8 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante, pues no había caído yo en lo del mote...

    Gracias por abrirnos nuevos mundos, mi querida Mag.

    Mil besitos para tus sueños.

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    1. Ya sabes que aquí, en el mundo de las caracolas, aprender no sé si se aprende pero el paseo sí es grato.
      Un beso.

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  2. Mote o también el apodo, no? Y el lenguaje es vivo por eso siempre aparecen nuevos términos. Siempre se aprende aquí.

    Beso dulce Magda y dulce semana.

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    1. Sí : mote, apodo, alias...
      Y es cierto, el lenguaje es vivo y crece a cada paso Eso sí, a veces, se añaden términos que no nos hacen avanzar mucho.
      Un beso.

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Escribir desde el alma del niño que habita dentro nuestro es abrir las alas del adulto que somos.
Gracias por disponer de un ratito y pararte aquí.