Más allá de lo evidente, donde los nocuentos y
las deshistorias tejen su refugio, nace mi Universo Azul.

Un latido propio donde la imaginación navega en caracolas aladas
y la fantasía se desliza, suave, entre la realidad y los sueños.

Un lugar para quedarse a vivir, un secreto entre las nubes.
Un pequeño refugio para quienes aún saben soñar.

19 de octubre de 2026

El eco de las palabras

Hay palabras que no se quedan quietas en el papel; resuenan igual que el eco lejano del mar dentro de una caracola, cobijo de secretos en su profunda sombra. Justo allí, donde late el rumor de todos los pulsos de quienes dieron nombre a las olas.

«Llevo mi universo dentro de mí, en la luz que nadie puede apagar».
— Carmen Conde

A veces me pregunto dónde se escondían las palabras de aquellas mujeres cuando la casa quedaba en silencio. Si las guardaban bajo la almohada, junto al dedal o en la rendija de un cajón cerrado con llave. Imagino sus manos —con olor a pan o a tinta— trazando surcos invisibles sobre el papel fino como si tejieran un jersey, buscando entre los recovecos un rincón, un universo azul, donde la propia voz no resultara un estruendo. 

Escribir era, entonces, un modo de no borrarse. De dejar una huella limpia. Hoy… también lo es.

«Caminos que no existen hasta que los trazamos con la tinta».
— Concha Méndez

No resultó fácil, pero no imposible. Y de ellas, las otras; las que dibujaron las palabras más altas entre las miradas que no sabían entenderlas; las que se atrevieron, por puro valor más que por rebeldía, a hacer de su alianza y su amistad, un tributo literario.

«Guardamos en las manos el calor de las páginas que nos hicieron libres».
— María Teresa de León

Y aquí andamos hoy, con el olor del papel que amarillea,  el aroma de las páginas frescas o el brillo digital que no guarda perfume, pero sí memoria. Y con el nombre de mujer bien alto para escuchar el mar de letras y sentimientos que prendieron la marea. Toca poner el oído. Sostener esa marea con nuestro recuerdo y gratitud y nombrar la luz con la que nos alumbraron. Porque hay ecos que no se apagan nunca. No mientras haya alguien que guarde la orilla. No mientras haya un espacio donde el tiempo no pesa y la palabra se vuelve horizonte. — Ernestina de Champourcín.
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19 de octubre Os deseo un feliz Día de las Escritoras
Idea original y latido propio; eco digital para el papel.
Perspectiva sobre la memoria de Maeztu.

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Lyceum Club Femenino
1904, Londres.
1926-1939, Madrid. Fundado por pioneras como María de Maeztu, Zenobia Camprubí, Victoria Kent, Victoria Durán, Clara Campoamor, Elena Fortún o Matilde Huici, fue el primer espacio de libertad intelectual para las mujeres en España.

3 comentarios:

  1. Feliz dia para ti y todas las escritoras.

    Beso dulce, Mi Estimada Magda y dulce semana.

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  2. Escribir, a veces, es una necesidad vital, ¿verdad? Como un grito que llega más lejos de las paredes, que atraviesa, incluso, generaciones...

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  3. FELIZ DIA QUERIDISIMA POETA!
    Te mando un besazo que te llegue con todo mi cariño.
    Besos!

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Escribir desde el alma del niño que habita dentro nuestro es abrir las alas del adulto que somos.
Gracias por disponer de un ratito y pararte aquí.


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