Más allá de lo evidente, donde los nocuentos y
las deshistorias tejen su refugio, nace mi Universo Azul.

Un latido propio donde la imaginación navega en caracolas aladas
y la fantasía se desliza, suave, entre la realidad y los sueños.

Un lugar para quedarse a vivir, un secreto entre las nubes.
Un pequeño refugio para quienes aún saben soñar.

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29 de junio de 2023

Las mariposas de Zhephyra

He aquí Magade Qamar, mujer que se prende sutilmente de la luna para dejar volar su imaginación. El tablero de la mesa muestra un aspecto uniforme: unos pocos libros de amigos apilados a un lado, un calendario para no acordarse del día en el que vive, la lámpara y el ordenador con sus veinte cables por fuera. No puede faltar un manojo de hojas irregulares donde anotar aquello que luego no suele escribir y un bolígrafo de tinta morada.

Propìa

Mira por la ventana. El calor la hace resoplar. Se pone un poco nerviosa porque, como siempre, cuando vienen las ideas, vienen todas de golpe. 
En ocasiones, la inspiración toma formas complejas, y ella lo sabe. Como una cortina de teatro, esta se abre paso entre sus pensamientos. Hoy ha decidido llamarse Zhephyra, por eso del misterio y la creatividad, y aparece convertida en un personaje sarcástico y agotado, adoptando la forma de una mariposa.

Mehmet Ciril

Zhephyra: (Frunciendo el ceño). ¡Basta! ¿No puedes dejarme en paz por un momento? Estoy harta de tus súplicas desesperadas y tu constante necesidad de mí. 

Magade: (Sorprendida). ¿La inspiración hablando? ¿Estás... harta de mí? 

Zhephyra: (Cruzando los brazos). ¡Claro que sí! Siempre me buscas y solo cuando te conviene. Me agotas con tus exigencias y expectativas. ¿Qué hay de darme un descanso? 

Magade: (Sin salir de su asombro). ¿Qué necesitas un descanso? Pero si cuando te llamo no vienes y cuando vienes me llenas la cabeza de tal manera que no sé por dónde ir. Pero está claro que no puedo escribir sin ti. Espero que esto lo comprendas.

Zhephyra: (Suspirando hace una pausa). Está bien, te entiendo. Pero necesitas aprender a encontrarme en los lugares menos esperados. No soy una máquina que se activa con solo presionar un botón. Debes vivir, experimentar, abrirte al mundo.

Magade: (Con alma reconciliadora). ¿¡Pero tú estás hablando conmigo o te equivocas de cabeza?! ¡Si apareces hasta en mis sueños! ¿No te parece un buen sitio dentro de mi alma, al lado de mi corazón? ¿Por qué te crees que escribo todo lo que escribo? Me aferro a ti porque eres la parte esencial de mi creatividad, de mi imaginación. Mi cabeza está llena de historias, pero si no fuera por ti, no sabría cómo plasmarlas. Mi intención no es agotarte, sino tenerte presente como cada latido de mi vida.  Yo no necesito ir a buscarte a ningún lugar, tú siempre estás en mí. Sí, es cierto, a veces te distraes (sonríe).

La inspiración parece relajar el gesto y se acerca a Magade de manera más amistosa, posándose en las manos de la escritora.

Zhephyra: ¿Quieres decir que soy tu guía y no un recurso agotado? ¿Qué soy la chispa que necesitas?

Magade: (Asiente con una sonrisa). Estás en cada experiencia, en cada emoción, en cada intención, en cada sonrisa... Flotas en mi pensamiento y me elevas. Y lo mejor de todo es que no solo te preciso yo, sino todos cuantos me rodean en este universo azul plagado de letras.

La inspiración sonríe y desaparece lentamente, dejando a Magade sola en el estudio. Suspira, esboza una sonrisa y las primeras letras de su nuevo escrito empiezan a surgir por arte de magia, más bien de Zhephyra que, contenta, ve volar las palabras como mil mariposas revoloteando.


Este es mi aporte a la convocatoria de junio (cierre) de microteatro propuesta por Merche, escritora, que debe ser un autohomenaje como participante en sus retos. Si te gusta el teatro en pequeño no dejes de pasarte por su espacio de literatura.
Además, ha realizado un excelente trabajo de recopilación de este pequeño teatro que comparte en abierto en este enlace.

30 de abril de 2023

¡Agua va!

Imagina que estás en un pequeño descampado en la parte posterior de un gran caserón, sentado sobre una paca de paja, bajo las sombras de unos grandes árboles. Frente a ti, un tablado que hará las veces de escenario. La decoración es nula, salvo por ese recipiente transparente que contiene dos gotas de agua. Una es grande y redonda; la otra, pequeña y de forma irregular. La gota grande, llamada Gota, está en el centro del recipiente. Gotica, que no gótica, está como acurrucada a su lado. Y por ese otro en el que tranquilamente nada un pez.

Dos gotas de agua que caen / @bmw062017

Gota: (Mirando a su alrededor). Gotica, ¿dónde estamos?

Gotica: (Mirando hacia arriba). Estamos en un laboratorio. Creo que nos están estudiando.

Gota: (Sorprendida). ¿Estudiando?, ¿por qué?, ¿para qué?

Gotica: (Encogiéndose de hombros). No lo sé. Tal vez quieran saber cómo somos las gotas de agua.

Gota: (Mirando hacia abajo). Bueno, supongo que somos bastante interesantes. Después de todo, somos la base de toda la vida. 

Gotica: (Asintiendo). Sí, eso es cierto. Pero también somos muy frágiles. Un poco de calor y desaparecemos en el aire.

Gota: (Suspirando). Sí, eso es algo que me preocupa a veces. Pero al menos estamos juntas, Gotica. Y eso es lo que importa. 

Gotica: (Sonriendo). Sí, tienes razón. Juntas podemos hacer muchas cosas. Como formar un río o un océano. 

Gota: (Afirmando con un bailoteo). Sí, y podemos ayudar a mantener la vida en la Tierra. Somos importantes. 

Gotica: (Contenta). ¡Sí! Somos importantes y únicas. No hay dos gotas de agua iguales en todo el mundo. 

Gota: (Riendo). Bueno, los humanos dicen que todas las gotas de agua son iguales, pero nunca he conocido a otra gota de agua como yo... Ni como tú.

Gotica: (Mirando hacia arriba). A veces me pregunto cómo será el mundo allá afuera. Mas allá de este laboratorio. 

Gota: (Mirando hacia abajo). Yo también me lo pregunto. Pero mientras estemos juntas, sé que podemos enfrentarnos a cualquier cosa. 

Gotica: (Sonriendo). Sí, juntas podemos hacerlo todo. 


De pronto, la luz del laboratorio se apaga, dejando a Gota y Gotica sumidas en la oscuridad. Pero aún así, su pequeña conversación, llena de optimismo y unidad, es suficiente para mantenerlas fuertes. 


Gotica: (Con la mirada entornada). Se me está ocurriendo una maldad.

Gota: (La mira con cierta sorpresa). ¿A ti?

Gotica: (Diciendo sí con un remeneo). ¿Ves ese pez de ahí?, está muy aburrido el pobre. Vamos a montarle una fiesta. Dame tus manos, aprieta las mías muy fuerte, y demos vueltas.


Gota sin entender nada, hace caso. Dan vueltas tan rápidamente que no se sabe quién es quién. Esa energía provoca una tormenta y el recipiente se tambalea para caer al suelo. Ellas salen volando y llegan  a la mesa donde está Bobo. Este las mira sin mucho interés. Gota está mareada. Gotica, también. Ambas se echan a reír cuando golpean la pequeña pecera y Bobo, el pez naranja, comprueba que sus alas también sirven para volar. 

Imagen libre de derechos


Esta cosa que me ha venido a la mente es para participar en el reto del microteatro de abril que potencia Merche, escritora, desde su espacio de literatura, y que debe versar sobre el agua. 
Si tenéis tiempo, pasaros porque la entrada es libre.

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