En los confines de este lugar mágico, los nocuentos y las deshistorias encuentran su morada.
Aquí nace mi Universo Azul: un espacio donde la imaginación navega en caracolas aladas y la fantasía se cuela, suave, entre la realidad y los sueños.
1886. Santiago Ramón y Cajal publica su primera manual de Histología. Huesca, 26 de enero, nace Fidel Pagés Miravé considerado un revolucionario y un adelantado a su tiempo en el campo de la medicina, destacando por su gran humanidad y vocación hacia el prójimo.
Saca sus estudios con brillantez y con 22 años se licencia en Medicina y Cirugía en la Universidad de Zaragoza. Con el título bajo el brazo, decide alistarse en el Ejército, en el Cuerpo de Sanidad, donde logrará ser comandante médico.
Retrato de Fidel Pagés realizsado por Eulogia Merle. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.
Todavía no ha cumplido los 30. Es un hombre de aspecto bonachón, alto y delgado que luce un gran mostacho, y un novato tanto en lo militar como en lo sanitario. Apenas lleva un año en la Academia de Sanidad Militar cuando tiene lugar una de las más cruentas guerras que ha vivido el Ejército Español y con un resultado, podría decirse, devastador. Es destinado al Rif, en el norte de África, como suboficial. Toca puerto melillense en 1909.
Melilla es una ciudad inmersa en el caos pero su misión es llegar al Barranco del lobo. No sabe qué se va a encontrar ahí, a un puñado de kilómetros de la ciudad, donde las kabilas rifeñas han emboscado a las tropas españolas desatando la masacre. Se dice que hay 600 bajas entre heridos y muertos. Pero ahí está Fidel, arremangado y cumpliendo su cometido como ayudante de cirugía. La situación es muy complicada. El sistema de evacuación de heridos es pésimo. No hay una organización eficaz ni un filtro coherente.
La misión de Fidel toma más sentido que nunca. Organiza un equipo de ambulancias de montaña lo que permite que los equipos médicos, que él mismo forma, lleguen a primera línea de batalla donde los heridos pueden ser estudiados y evacuados. En poco tiempo, los resultados se evidencian y la moral de las tropas, mermada hasta lo indecible en meses anteriores, parece recuperarse en cierto modo. El índice de supervivencia es increíble. Por este hecho, Fidel será condecorado pero, de momento, nadie parece tener en cuenta que está empleando un medio por el cual minimiza el dolor de los cientos de hombres y mujeres víctimas de semejante desastre.
Apenas se tiene idea de qué es la anestesia. Solo un pequeño precedente en Estados Unidos. El doctor James Leonard Corning (1855-1923) había realizado un primer bloqueo neuraxial inyectando cocaína a un voluntario en 1885. Pero va a ser este ilustre y casi olvidado médico altoaragonés quien desarrollará la técnica, convirtiéndose en el inventor de ella ante la sociedad científica internacional. Así mismo, será el propulsor de la epidural lumbar que más tarde popularizaría el cirujano italiano Achille Mario Dogliotti (1897–1966). Eso viene después.
En 1913 logra el doctorado en la Universidad Central de Madrid y se casa con Berta Concepción Bergenmann y Quirós con quien tiene cinco hijos.
Respecto a su esposa e hijos hay una curiosidad que acontecerá durante la Guerra Civil Española. Fallecido Fidel, Berta contraería segundas nupcias con un comisario el cual sería arrestado y fusilado y la familia encarcelada. Berta contaría que sus hijos son fruto del matrimonio con el médico. El comisario político de turno dictó su libertad dado que Fidel había salvado su vida en la guerra de África de 1921.
Fidel Pagés visitando, junto con la enfermera británica Alexandra Wolf y sanitarias de la Orden de Madres del Buen Consejo, a los heridos en el hospital Docker en Melilla en 1909. Fotografía de El Periódico Melillense.
A pesar de los numerosos destinos, 18 nada menos y en 6 ciudades diferentes, después de Melilla, escuela para adquirir una experiencia fundamental en cirugía de emergencia, jamás deja de investigar y publicar artículos científicos sobre el tema. Es el momento en que publica su primer artículo, 1912, La lucha en campaña contra de las enfermedades infecciosas, analizando las técnicas que los médicos japoneses habían desarrollado durante la Guerra Rusojaponesa y que él había puesto en práctica en Melilla. Realiza su tesis doctoral y acude a congresos de Medicina. Su nombre se toma en consideración, adquiriendo cierta notoriedad dentro de su profesión. Llega a ser médico personal de la reina María Cristina y, al tiempo, ejerce de cirujano voluntario para la beneficencia.
Tristemente, la guerra no se aleja de él. Está la Gran Guerra asolando Europa. En 1917 forma parte de un comité internacional de la Cruz Roja para visitar los campos de prisioneros del ejército austriaco. Ahí, entra a formar parte de los equipos médicos de batalla. El idioma no es un problema. Habla alemán a la perfección ya que su esposa es medio alemana. Aquello le permite contactar con médicos e investigadores y su teoría, sobre lo que él llama anestesia metamérica,empieza a tomar forma.
Regresa a España y en 1918 es nombrado secretario de la Revista de Sanidad Militar para que en 1919 funde la Revista Española de Cirugía. Piensa que así los médicos y científicos tienen un lugar donde publicar sus estudios y darlos a conocer pero comete un grave error o no cae en la cuenta. Un par de años después, publica un pormenorizado artículo sobre un método que hoy se conoce como epidural.
En 1923, después de un intenso periplo de guerras donde había realizado las más inoperables intervenciones quirúrgicas aunque ya con una mejor preparación y un conocimiento supremo sobre el proceso, disfruta de un merecido descanso con su familia, mas el fatídico 21 de septiembre encuentra la muerte en un accidente de tráfico. Tiene 37 años. Por ello, y porque sus artículos nunca fueron traducidos —el español no formaba parte de la comunidad científica por entonces y él se había negado a publicar sus investigaciones fuera de su propia revista y viajado poco al extranjero— parece que su trabajo quedó olvidado. Además, por esa época son notorios los nombres de Gómez Ulla y Bastos Ansar, también médicos militares, que lo eclipsan un poco más.
Dogliotti, ocho años después de la muerte de Fidel, presentó ante la comunidad científica la anestesia epidural, ignorando, supuestamente, que ya había sido descubierta y recibiendo por ello el reconocimiento internacional. Fidel queda en el olvido. El inventor de la anestesia epidural es el italiano. No hay más.
No hay más hasta que el cirujano argentino Alberto Gutiérrez, en 1932, con motivo del IX Congreso de la Sociedad Internacional de Cirugía celebrado en Madrid, reivindica los trabajos del Dr. Pagés Miravé, logrando que la Academia de Cirugía de Madrid y la propia Sociedad Española de Anestesiología reconozcan a Pagés como el descubridor de la técnica, y que ésta lleve su nombre. Hasta Dogliotti, pese a su resistencia, terminó por reconocerlo ante el caudal de pruebas aportado. Actualmente, el sistema de anestesia del doctor Pagés es el más utilizado.
Un merecido reconocimiento a un hombre que cambió la vida de la humanidad, sin duda alguna. Hombre y mujeres debemos estar hoy agradecidos a este humilde y, al tiempo, ilustre oscense que puso todo de su parte para evitarnos sufrimientos.
Si Fidel hubiera sido americano, francés o alemán, por decir algo, seguro que tendría un nobel y veinte películas, pero parece, ya veis, que todo aconteció en su contra.
Desde 2011 el Ministerio de Defensa español otorga un premio con carácter internacional a la investigación dentro de la sanidad militar. Y sí, lleva el nombre de este oscense.
No sé si os sonará la serie televisiva de 2017, Tiempos de guerra, ambientada, precisamente, durante lo que se denominó Desastre de Annual. Narra la historia y lucha de un equipo de médicos y enfermeras de uno de los hospitales de Melilla. Uno de los personajes, Fidel Calderón Santacruz, interpretado por el actor Álex García —el moreno de bigotillo— está inspirado, principalmente, en el doctor Pagés aunque también tiene tintes del docor Gómez Ulla ya que ambos tienen en común, no solo su nivel médico sino, también, su nivel organizativo para llegar a primera línea de fuego. Uno, como os he dicho, por crear las unidades móviles de emergencia y el otro por organizar hospitales móviles a lomos de mulos.
Teleserie Tiempos de Guerra / Atresmedia Televisión / 2017
¿Quién fue este señor? Primero, digamos que alguien de mi tierra pues ya sabéis que intento traer a algún personaje ilustre o curioso nacido en Aragón. Segundo, un mago pero no de los de chistera y guantes blancos, sino un genio, un maestro y un pionero de finales del s. XIX y principios del S. XX dentro del mundo de la fotografía, dirección, operación, realización de películas.
Aunque no se sabe mucho de su infancia sí nos ha dejado un magnifico tesoro cinematográfico. Hay documentación a partir de 1902. Además, muchos de los archivos de su obra se perdieron durante la Guerra Civil cuando Teruel (Aragón, España) fue destruida. Nació en esta ciudad en 1871 y falleció en 1929, a la edad de 57 años, en París adonde con 24 fue a "aprender cine", enamorado del cinematógrafo de los Lumière —llegó justo tres meses antes de su presentación—. Dicen que murió a consecuencia de una enfermedad adquirida en África, cuando fue a estudiar los colores, una de sus obsesiones y pasiones, y, así, investigar y mejorar sobre la fotografía en color y la aplicación de rayos ultravioletas al cinematógrafo. Podemos decir, en cierto modo, que también era algo científico.
Logró acabar la carrera de Ingeniería pese a haberla interrumpido para hacer el servicio militar y cumplir destino en Cuba. Junto al ingeniero suizo Ernesto Zollinger, diseñó un sistema para el rodaje de películas en color que recibió en 1923 el Diploma de la Gran Medalla de Oro de la Exposición Internacional de Fotografía, Óptica y Cinematografía de Turín. De ahí La mimosa, una película argumental que se convirtió en unas de las primeras en color del cine italiano.
En París trabajó con la casa Pathé Frères —fundada en 1896 y era el nombre de la mejor compañía dedicada a la industria del cine y a la producción de discos fonográficos— para realizar una película y competir con el mismísimo Méliès, el no va más del cine en ese momento. Con Pathé pudo realizar entre cien y trescientos cortos en los que aplicó técnicas novedosas como el coloreado a mano que posteriormente se patentaría como pathécolor.
Carta de la casa Pathé a Chomón, 14/10/1902.
En ella se alaba su trabajo y se le encargan más trabajos.
Historia del dibujo animado español / José María Candel / 1993
De su cabeza salieron ideas tan locas para la época como realizar viajes interplanetarios. De él es el primer viaje al espacio de la historia del cine con Viaje a Júpiter de 1909. Tenía un talento innato para el control de las cámaras. Mezclaba mímica, sombras chinescas y magia para crear realidades fantasmagóricas increíbles.
Viaje a Júpiter
Un rey que se aburre y el reino se le queda pequeño...
Sus filmes están repletos de brujas y diablos, de fantasmas y castillos, de monstruos y pesadillas que ponían los pelos de punta entonces y hoy maravillan. Su amor por el color lo plasmaba en las hadas, las fantasías arábigas o apoteosis florales. Los extraterrestres, las invasiones y las apariciones de seres espectrales que surgían y se desvanecían o mutaciones misteriosas las recreaba de manera sobresaliente. Puede decirse que introdujo una nueva clase de género, las fantasmagorías, también llamado cine feérico.: La gallina de los huevos de oro (Albert Capellani, 1905), "El hijo del Diablo" (Charles Lucien-Lépine, 1906), "Satán se divierte" (1907) y "El hotel eléctrico" (1908), muy influenciada por un trabajo anterior del norteamericano James Stuart Blackton, The haunted hotel (1906) o El biombo de Cagliostro (1902) son claros ejemplos de ello.
Por eso al principio de esta entrada me refería a Chomón como genio porque inventó técnicas de color nunca vistas hasta ese momento y que aplicó a sus películas, tintándolas a mano. Maestro por los efectos especiales empleados y pionero porque, por ejemplo, fue el primero en utilizar las sobreimpresiones sobre fondos transparentes, es decir, proyectar imágenes en una pantalla situada detrás de los actores.
Choque de trenes de 1902, uno de sus primeros films, es la primera película española donde se utilizaron maquetas y La casa de los duendes de 1907 fue, también, la primera donde se hablaba de casas encantadas y se utilizaban los dibujos animados, aunque no como los conocemos ahora, obvio.
Según se cuenta, la animación la descubrió gracias a una mosca inoportuna que se había posado en el objetivo de su cámara cuando estaba realizando unos rótulos, aunque lo más probable es que fuera la influencia de la película The haunted hotel que os he nombrado ya.
Fotograma de La casa de los duendes donde aparecen los dibujos animados.
Aunque la animación es más que los dibujos animados, en este campo cada uno tira para su tierra. A pesar de que la cronología no coincide, los franceses atribuyen la invención del dibujo animado a Emile Curtet y los americanos a Stuart Blackton. Pero, sea como sea, nosotros tenemos a Chomón y no cabe duda de su genialidad, inventiva y curiosidad.
La casa encantada (esta está coloreada)
Los monstruos que aparecen y desparecen, el cuchillo que corta solo, el salchichón que corre por la mesa y no deja que se escape... y la vajilla que hace de las suyas...
Hay que decir que su obra, y él mismo, tiene un vínculo con lo esotérico y lo misterioso. Era descendiente de un caballero francés, Hugo de Vermandois, que en el s. XII, durante el Imperio Bizantino, lucho en las Cruzadas. Y su apellido, Chomón, se parece mucho a Chaumont, nombre de un castillo de estilo renacentista ubicado a orillas del Loira, en el pueblo de Blois. Tal vez por eso estuvo mucho tiempo sin llevar tilde. Dicho castillo, que había perdido los favores del rey Luis XI y lo tiró abajo, ya tenía constancia durante la Edad Media de exorcismos y hechos extraños. Fue en él donde Catalina de Medicis, quien lo comprara en 1550, se entretenía con magos y astrólogos. Uno de ellos fue Nostradamus al que reclamó para que le dijera cuál iba a ser el futuro de su casa. No fue buena idea preguntar. Ya sabemos cómo acabó la cosa.
No fue hasta 1900 cuando decidió dedicarse casi en exclusiva a la cinematografía. Su carrera la llevó a cabo entre 1902 y 1927 en España, Francia (1906-1909) e Italia (1912 -1923), también en Marruecos y Túnez, con títulos como el mencionado Choque de trenes, Los guapos del parque o Se da de comer, estas dos últimas de tinte cómico, Gulliver en el país de los gigantes o la obra maestra El hotel eléctrico, rodado a paso de manivela, fotograma a fotograma —lo que se llama stop motion y que podemos ver en películas como Harry Potter— que le permitía alterar la posición de los objetos.
El hotel eléctrico, 1905
No perdáis de vista la maleta y cómo se deshace ella misma.
En 1900 acabó su contrato con Pathé, entonces decidió ir a Barcelona donde fundó la primera productora de cine española junto a Luis Mayaca y Alberto Marro. Trabajó como especialista en la impresión de títulos en español para las películas que se importaban, realizando el coloreado a mano de las copias de filmes de intención fantástica o espectacular y cabría añadir, también, las tareas de realizador y operador.
Dentro de su actividad cinematográfica española, tan variada como apasionante, destaca La expiación, asunto altamente dramático —según las gacetillas de la época— que, dentro de sus limitaciones, establecía ya una argumentación exhaustiva con conflicto, nudo y desenlace, según los moldes clásicos de la narrativa.
Chomón es lo que se dice el creador de la zarzuela cinematográfica, lo que vendría a ser, el cine musical. Eran los primeros tiempos del cine y era como un sucedáneo del teatro de sainetes y zarzuelas para ser un anticipo, aunque fuera rudimentario y sencillo, del cine sonoro.
A la película se la acoplaba el disco fonográfico que, con más pena que gloria, se sincronizaba con la imagen. A este cine parlante contribuyó con una serie de películas como Los guapos que recoge, en síntesis, la zarzuela del maestro Jerónimo Jiménez. Sin duda, corresponde al nutrido grupo de películas parlantes que tanto difundió Ignacio Coyne (1872-1912), un maestro de la cámara oscura y apasionado del cine, yendo desde la más ingenuamente cómica a la más exaltada fantasía, que es a donde Chomón deseó llegar aunque, entre medias, no dijera no a realizar documentales y reportajes como La boda de Alfonso XIII en 1906 o cine del llamado "de consumo " tal que Adiós a un artista, Amor gitano, de estilo costumbrista, o Carceleras, todas de1911.
Metamorfosis, 1912
Puros trucos de magia. Esta es preciosa.
En la película italiana Vida y pasión de Nuestro Señor Jesucristo del director Lucien Nonguet, de 1907, aparece por primera vez, de manera consciente, el travellíng de cámara y los primeros planos cenitales también son de Chomón como los trucos que permitían ver a Jesús caminando sobre las aguas, la adoración de los pastores, la transfiguración o la ascensión.
Esta es muy larga. Sirva como curiosidad.
Cartel de la película italiana Cabiría de Giovanni Pastrone, 1914.
En la década de los 70 del siglo pasado, a pesar de configurar el lenguaje y la técnica cinematográfica ahí donde estaba la meca del cine —Francia e Italia—, mucho antes de que Hollywood lo copara todo, Chomón parecía ser un completo desconocido. Su olvido se había iniciado cinco años después de su muerte, cuando sus restos fueron arrojados a una fosa común del cementerio de Pantin. Pero fue justo en Francia, en 1971, cuando en el Festival de Cine de Annecy se proyecta uno de sus grandes filmes, el mencionado El hotel eléctrico. La crítica y el público se llevaron las manos a la cabeza.En España sería también ese mismo año, en la IV Semana internacional de cine fantástico y de terror de Sitges, donde puede verse la misma película. Así, como en la trama de una de sus películas, resurge la figura del gran maestro del cine fantástico y de animación.
Segundo de Chomón protagonizando una de sus películas
Sirva esta entrada como homenaje a este gran talento, el primero en realizar cine científico y de reconstrucción histórica, que muchos no conocen y a quién los directores más importantes de la época como Zecca, Pastrone y Gance se disputaban. Precisamente, su último trabajo fue la colaboración técnica en una película de Gance, Napoleón, en 1927, donde se utilizó un sistema de proyección panorámico que puede considerarte un precedente del Cinerama.
Entre la que se ha perdido y aquella en la que no figuraba en los títulos de crédito —no era habitual por entonces—, seguro que su obra es mucho más extensa de lo que se conoce hoy en día.
Considerada la mujer tanto como una mercancía como una máquina de hacer hijos, apareció ella, Enheduanna o En-hedu-ana o En hedu Anna.
No es su nombre de pila sino un título: En se refiere al título restringido de gran sacerdote o gran sacerdotisa de Ur; Hedu significa ornamento en sumerio y Anna, cielo, y, casualmente, es el nombre del dios del cielo. Es por ello que al convertirse en Gran Sacerdotisa recibió tal nombre. Literalmente, «suma sacerdotisa , adorno del cielo (o del dios del cielo)». Pero hay otra curiosidad en su nombre ya que Heduanna es un epíteto poético para hablar de la belleza de la luna en el cielo, refiriéndose a ella como «la alta sacerdotisa que adorna el cielo», de modo que también era «la suma sacerdotisa de la luna», además de la primera mujer escritora de la Historia de la que se tiene constancia.
Hija del rey Sargón I de Acadia —se dice que también el primero en crear un imperio—. Nació en la Antigua Mesopotamia, cuando era la tierra de los zigurats, hace más de 50 siglos. Vivió, aproximadamente, desde el 2285 a.C hasta 2250 a.C. Aprendió a leer y escribir en tablillas de arcilla e hizo algo que hasta entonces nadie había hecho: firmar sus obras. Fue tan importante su figura que incluso redactó leyes que rigieron en su época.
Escultura de la sacerdotisa
Compuso más de 42 himnos, verdadera poesía, dedicados a los dioses y templos de las ciudades más importantes del imperio: Sippar, Esnunna, Eridu... Cabe destacar los himnos a su amada diosa Innanaque se convirtieron en verdaderos cantos litúrgicos, elevándola casi a figura mística. Exaltación de Innana es uno de sus poemas más famosos donde plasma toda la devoción que siente por su diosa y también hace alusión a su expulsión de Ur por parte de su hermano al tomar posesión del imperio.Y ha llegado a nuestros tiempos. Tal vez todos estos textos fueran utilizaros en sus ritos religiosos.
Su nombre fue descubierto en dos sellos pertenecientes al reinado de su padre, en el Cementerio Real de Ur pero la pieza arqueológica que sin duda revela su existencia es un disco de alabastro hallado en 1928 junto a la estatua de una sacerdotisa en el Giparu de Ur (tal vez el templo dedicado a la diosa Nigal), residencia de la Entu-Sacerdotisa, término arcaico para refererirse a la Suma Sacerdotisa. Eso era ella.
Este disco se data entre los años 2000 a.C. y 1800 A.C. y puede leerse: «Enheduanna, sacerdotisa zirru, espora del dios Nanna, hija de Sargón, rey del mundo en el templo de la diosa Innana».
No es fácil atribuir a ella todas las obras encontradas pues algunas están datadas siglos después de su muerte. Los investigadores se mueven entre opiniones que van desde que se tratan de transcripciones de los originales a inspiraciones en Enheduanna y en su obra.
No se sabe mucho de ella a nivel personal pero sí nos ha dejado un legado importantísimo con el que podemos descubrir la profundidad de su sentir.
Ella no se ganó la vida con sus letras pero fue y es fuente de inspiración y admiración. Ella y Safo son dos pilares fundamentales de la literatura más antigua que puede conocerse.
¿Sabéis quien fue la primera mujer escritora que empezó a ganar dinero con su obra?
La veneciana Christine da Pizano (1364-1430) ha pasado a la Historia como tal, además, de una gran defensora de los derechos de la mujeres en la sociedad. Desde niña ya mostraba un especial talento y fue su padre, Tomaso, médico y astrólogo o físico que había llegado a la corte de Carlos V como asesor del monarca francés, quién no dudó en una educación especial para ella.
Escribía por placer, pero luego por necesidad debido a varios hechos luctuosos en su familia. Con 28 años, hijo, padre y marido muertos no tuvo más remedio que hacer algo para sacar adelante a sus hijos vivos y a su madre, pese a venir de una familia acomodada. Tenía dos opciones: casarse de nuevo o entrar en un convento. No optó por ninguna de ellas y decidió seguir escribiendo.
Todo aquello, su férrea voluntad y su buena manera, dieron pronto sus frutos. Un día, miembros de la corte solicitaron de Christine una elegía de Carlos V. Así nacía Le livre des faits et bons moeurs du sage roi Charles V, la primera obra escrita por encargo y que permitió a Christine tener un importante ingreso económico.
Su obra nació con temática amorosa pero luego se adentró en temas más comprometidos como la filosofía, la política, la Historia, la moral o el derecho de la mujer en la sociedad. Cuando todavía no se había inventado la imprenta, ella misma se encargaba de supervisar sus textos en un taller donde también mujeres se encargaban de copiarlos e ilustrarlos.
Su principal y más reconocida obra es La ciudad de las damas (Le livre de la cité des dames), publicada en 1405. Un auténtico alegato a favor de la mujer para la que reclama un lugar en el mundo, así como una audaz crítica a la misoginia imperante en ese momento histórico.
Ilustración de Isabel Ruíz Ruíz
Con todo esto quiero rendir desde aquí un pequeño homenaje a todas las mujeres que a lo largo de la Historia han plasmado y plasmamos todas sus inquietudes, emociones, sentimientos que anidan tanto en el alma como en el corazón.
Hoy traigo un pequeño mosaico de ilusiones ópticas empezando por un cuadro menudo que hay en el museo provincial de mi ciudad, que también es museo arqueológico, donde podemos visitar, entre otras, una sala abovedada, perteneciente a las estancias del palacio de los reyes de Aragón, en la que se da fuerza a la legendaria historia de la Campana de Huesca. Una historia que os contaré en otro momento si ha lugar.
En las últimas salas del museo encontramos una pequeña obra del romanticismo. Se trata de un óleo sobre lienzo que no resalta precisamente por tamaño (enmarcado mide 41'5x37'5 centímetros) si no por lo enigmático que es.
Este cuadro fue un regalo de bodas "envenenado" del pintor aragonés Bernardino Montañés a la mujer de la que se enamoró, hija de un mecenas, y que lo rechazó para casarse con otro. Bernardino les regaló esta obra que es, en conjunto, una alegoría de la vida y la muerte representada con un buen número de símbolos. El pintor les manda un mensaje jugando con estos elementos y mezclando la realidad y la apariencia, creando una serie de efectos visuales que el espectador puede ver si se aleja un poco para tomar perspectiva.
Capricho / Bernardino Montañes /1891
En este cuadro hay cosas más que curiosas. ¿Un volcán echando humo? Aquí en Aragón, volcanes no hay ninguno que yo sepa pero sí expresa una explosión, una erupción, paradójicamente, un brotar de la vida. Hay pájaros en pleno vuelo y una pareja que, sin ser niños, presentan un período joven de la vida aderezado todo por la ebullición de los cinco sentidos: la vista, en las miradas que parecen dirigirse hacia un punto en concreto, tal vez a esas rosas y parras que tienen a su izquierda; el oído, la escucha; el olfato por los aromas que desprenden las flores que ella le acerca a él en forma de abanico, las otras flores y plantas y esos frascos en el alfeizar que bien podrían ser ungüentos mágicos para el efluvio del amor o simples perfumes. El gusto, por las frutas que hay junto al dado, símbolo de la suerte o del azar y el tacto, representado en la caricia de él hacia ella.
En resumen, esta parte del cuadro vendría a dar un enfoque de la vida pero, también, de su efimeridad: las nubes oscuras, ese paquete atado con una cuerda, las ramas y las hojas amarronadas; sustentada en el arco que abraza la escena. Contrarrestando están esos otros símbolos que encarnan la muerte como son los cipreses. Es decir, todo lo que empieza acaba por eso, me imagino, habréis visto la calavera ya. Si no es así, os recomiendo alejaros lo suficiente de la pantalla para ver algo más que aquello que vuestros ojos pueden apreciar a simple vista.
Bernardino realizó otros tres cuadros de este estilo.
Bernardino Montañés y Pérez Zaragoza, 20 de enero de 1825 / 6 de enero de 1983
Pintor de la llamada escuela española. Empezó estudiando en la Escuela de San Luis de la mano de Tomás Llovet, escultor alcañizano, máximo representante de neoclasicismo bajoaragonés. Gracias a la protección de Santos Sanz, ingresó en 1845 en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid y frecuentó el estudio de Federico de Madrazo.
En 1848, se trasladó a Roma al obtener una beca del gobierno de Isabel II para ampliar su formación. Allí trabó amistad con los artistas españoles, Felipe Moratilla, Carlos Múgica, Francisco Lameyer, Ignacio Palmerola, Francisco Jareño, Patricio Patiño y Miguel Floyxench. En la década de 1850 viajó a Italia, Austria, Baviera, Sajonia, Prusia, Bélgica y Francia, antes de volver a España. A su regreso acabó siendo profesor e individuo de número así como director de la escuela San Luis y académico correspondiente de la Real de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Fue miembro de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia y conservador del Museo de Zaragoza.
Remitió sus obras a muestras y certámenes; en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862 y en la de 1864 fue galardonado con mención de honor y participó en la Universal de París de 1855 y en la de Londres de 1862.
Podría definirse su obra como ecléctica al combinar corrientes del neoclasicismo con el rococó. La mayoría fueron retratos y pinturas religiosas.
Otras ilusiones ópticas:
Octavio Ocampo
Pan de muertos / Octavio Ocampo
"L´amour de Pierrot" / 1905 Postal que muestra el amor de Pierrot y Columbine.
Hablar de Lorca es dejar puntos suspensivos en una historia que parece que todos conocemos pero tiene tantas lagunas, tantas curiosidades..., es tan rica, tan mágica como trágica pero fantástica.
Lorca, Federico García Lorca. ¿Un poeta?, ¿un dramaturgo?, ¿un contador de historias? ¿Uno de los más destacados componentes de la Generación del 27? Sí, efectivamente, eso y mucho más porque a pesar de su corta vida no le faltó intensidad en ella tanto a nivel profesional como personal.
Obra de Checho
Su obra ya tuvo en su momento un gran reconocimiento pero el estallido de la Guerra Civil Española en el 36 y, tal vez, una venganza entre familias —como revancha a la publicación de La casa de Bernarda Alba, donde el poeta criticaba ferozmente y sin tapujos a dos familias: Los Roldán y los Alba, ambas enfrentadas al padre de Federico por rencillas de antaño relacionadas con algún reparto de tierras—, provocaron que acabará detenido y fusilado dos días más tarde en un barranco, al arrullo de una luna que gritaba lágrimas y bajo el lamento de una Granada que volvía a guardar silencio.
Quizá por ello se haya convertido en un símbolo de todos los desaparecidos durante la Guerra Civil.
Una mente dotada de una sensibilidad extrema. Nació hace 123 años en la media noche de tal día como hoy, al amparo de esa luna que ya no dejaría de llorar. De nombre le pusieron Federico del Sagrado Corazón de Jesús. Su padre era agricultor pero tenía posesiones y dinero. Su madre, una maestra de escuela de modo que su niñez transcurrió, como diría él mismo, en «la obsesión de unos cubiertos de plata y los retratos de una madre que no era la mía. Mi infancia es aprender letras y música con mi madre».
Ilustración de Julio Seijas Gómez
Según contaba su niñera, porque la tenía —Carmen Ramos— sus primeros intereses vinieron de la mano de los títeres y de la música que su madre le inculcaba. Eso dio fruto a su espectacular inventiva aunque lo más destacable y lo que le influyó mucho, y así se refleja en toda su obra, es el paisaje de su tierra. Ello nos lleva desde Primeras canciones hasta La casa de Bernarda Alba, obra que, como he dicho antes, fue, posiblemente, detonante de su muerte. Pese a ser un «niño rico» tampoco fue ajeno a la injusticia social y de ahí Mi amiguita rubia, incluido en Mi pueblo donde hace mención o rememora la historia de una familia pobre de su pueblo, haciendo especial hincapié en la madre a la que llama «mártir de la vida y del trabajo».
Aunque nunca perteneció a ningún movimiento literario sí que tiene muchas pinceladas del surrealismo en su poesía donde destaca esa asociación extraña de palabras. Fue en su época de estudiante —estudió Filosofía, Letras y Derecho— cuando coincidió, en las famosas tertulias de El rinconcillo, con otros intelectuales, artistas ya reconocidos u otros que lo serían en un futuro dentro de diferentes disciplinas, desde la poesía al periodismo, de la pintura a la política. Primero es en su tierra pero luego, de la mano de un catedrático de su universidad, conoce Castilla y Galicia lo que supone para él un gran enriquecimiento cultural y personal. De estas experiencias nació su primer libro en prosa titulado Impresiones y paisajes, publicado en 1918, acabados sus estudios. Por entonces también publica algunos poemas que darán el sencillo nombre de Libro de Poemas.
Es cuando decide trasladarse a Madrid y se instala en la archiconocida Residencia de estudiantes por la que pasaron y pasarían personajes tan ilustres como Einstein, John Maynard o Madame Curie, muy influyentes en su formación intelectual. Ahí entabló amistad con Luis Buñuel, Rafel Albert, Pepín Bello —altoaragonés como yo, de mi misma ciudad—, Juan Ramón Jiménez o Salvador Dalí entre otros, de quien se dice que fue un amor a grito callado. Esta amistad supuso la afición de Lorca por la pintura.
Afgano invisible con aparición, sobre la playa, del rostro de García Lorca, en forma de frutero con tres higos 1938 / Salvador Dalí
Palabras de Dalí a su amigo Lorca:
«Tú eres una borrasca cristiana y necesitas de mi paganismo (…) Yo iré a buscarte para hacerte una cara de mar. Será invierno y encenderemos lumbre. Las pobres bestias estarán ateridas. Tú te acordarás que eres inventor y viviremos juntos con una máquina de retratar».
¿Un pintor? Sí, un pintor. Como parece ser le dijo un día al poeta cubano Juan Marinello: «Soy mucho mejor pintor que poeta; sólo que me ha dado por hacer versos». Si en sus textos nos abre un mundo que quiebra el alma, nos acerca al niño más íntimo y nos encumbra en el poder de la muerte, de los últimos suspiros y nos embadurna con el aroma del amor truncado y de la sangre, sus dibujos y pinturas alcanzan multitud de temas y formas, y es a través de ellos, como forma más íntima de su expresión, donde mejor expresa lo real y lo irreal. Hablan con metáforas, con drama del amor, del sexo, de la muerte..., del destino. Todo ello llega a formar parte, no solo como ilustraciones para sus poemas o para hacer postales para sus amistades, si no también del resto de su literatura —decorados para el teatro—. Su primera exposición a título individual tuvo lugar en Barcelona coincidiendo con el estreno de María Pineda. Posteriormente, de manera colectiva en Huelva.
«Lorca, cuando cogía unos lapicillos de colores o la misma pluma con la que escribía sus poemas, seguía teniendo una frescura de fontana, una gracia como de juego en la calle, de sonrisa de patio, de gallo de veleta, de todo aquello que había visto u oído, no sabía cuándo con los ojos de su niñez granadina: jarrones con peces y flores, vírgenes atravesadas por puñales, niñas en las ventanas y azoteas, ángeles de las torres, manolas, arlequines, bandoleros y marinerillos ebrios y enamorados, todos los temas y figuras de su poesía lírica y dramática, hasta el momento del romancero gitano, un año antes de marchar a Nueva York, época en que cambia su estilo, contagiado sin duda por la atmósfera surrealista que ya se extendía por casi toda Europa».
Rafael Alberti
El éxito pareció acompañarle siempre pero sufrió una terrible crisis a raíz la publicación de Cancionero gitano. Fue criticado de costumbrista y defensor de los gitanos en el sentido más pellorarito, incluso por sus amigos Buñuel y Dalí. Además, en este momento había roto su relación sentimental con el escultor Emilio Aladrén. Con el tiempo, obviamente, ha sido una de sus obras más elogiadas.
Estos hechos le llevaron a tomar la determinación de salir de España. Llegó a Nueva York a bordo del Olimpic, en 1930. La ciudad era «alambre y muerte». Un sistema capitalista y un trato injusto hacia los afroamericanos le sorprendieron y todo quedó plasmado en Poeta en Nueva York aunque no se publicó hasta cuatro años después de su muerte.
Vendría al año siguiente Bodas de Sangre, cuya continuación está en Yerma. Nunca llegó a terminar la trilogía aunque él decía que ya tenía pensado el título.
Ilustración de Ilu Ross
Abandonó Estados Unidos y pasó a Buenos Aires de donde regresó a España a pesar del inminente estallido de la Guerra Civil. Fue el principio del fin y el camino a la inmortalidad como bien sabéis. El mundo lo admiraba. Le llamaban el «Homero español» pero en España se estaba convirtiendo en un personaje molesto. Por un lado, sus amistades y por otro, sus opiniones.
Pudo refugiarse en la casa de Manuel de Falla que estaba en la parte republicana, en cambio, prefirió quedarse en la otra, alojándose en la casa de los padres de su amigo Luis Rosales donde fue detenido el 16 de agosto de 1936. Acababa de publicar La casa de Bernarda Alba.
El resto de la historia ya la sabéis.
Sí quiero haceros partícipes de una de las cinco grabaciones de sus poemas, realizadas 1931 —en aquellos discos de pizarra de un palmo y que iban a 78 rpm. y que tenían solo una canción por cara—, donde él pone la música al piano y la cantaora conocida como «La argentinita», voz, zapateado y castañuelas.
Fueron un total de diez poemas que han pasado a formar parte del cancionero popular: Zorongo gitano, Los cuatro muleros, Anda jaleo, En el café de Chinitas, Las tres hojas, Los mozos de Monleón, Los Pelegrinitos,Sevillanas del siglo XVIII, Las morillas de Jaén yNana de Sevillaque podéis escuchar.
Y como de una Luna se trata, como una Luna vive aquí, os dejo el Romance de la luna Luna, el primer poema de Cancionero gitano. Os lo dejo en letra de él y en voz de Carmen París, otra paisana mía. Emoción y ternura.
De nombre, Fermín Arrudi Urieta, un ilustre altoaragonés, nacido en un pequeño pueblecito de la montaña, muy cerca de donde yo vivo, llamado Sallent de Gállego de donde procede su sobrenombre: O chigánde Sallén. Vino al mundo un 5 de julio de 1870. Un bebé como otro cualquiera hasta que, a raíz de caer enfermo con 15 años —tal vez, 11— la cosa cambió. Le aquejaron unos fuertes dolores en articulaciones y cabeza y cuando sanó, como un mes después, había crecido diez centímetros. Tres años después, tenía una envergadura de 2.10 metros y un peso de 120 kilos. Y la cosa fue en aumento, pues cada vez que caía enfermo, crecía. Cuando tenía 25 años, se plantó en 2.29 metros —2.40, otras fuentes.
Sufría lo que se conoce como acromegalia, es decir, una enfermedad rara y crónica causada por un exceso de producción de la hormona del crecimiento, llamada también gigantismo. Si ahora es rara, imaginad entonces aunque tuvo una hermana que llegó a medir metro noventa. Para él, la adolescencia fue un desatino. Era distinto a todos pero, eso sí, en su pueblo nadie le miró nunca como un ser raro: El mundo no estaba hecho para él, al menos, para sus medidas.
En Eaux Chaudes, en el Pirineo francés. Su esposa y padre a su derecha.
Era tan descomunal su fuerza que él solo podía sacar un carro del río. De hecho, una vez que su burro se puso terco y no quería cruzar uno, se lo echó al hombro y lo pasó al otro lado. Sin problemas. A grandes males, grandes remedios. Y en otra ocasión, mató un oso con sus propias manos, en un cuerpo a cuerpo y armado solo con un cuchillo. Eso fue un 24 de mayo de 1905 y eco de sociedad.
Sus trabajos eran los habituales de la zona: el campo, la casa.., pues era hijo de labradores, hasta que empezó a trabajar como jornalero, primero en la construcción del puente de Aurín y, luego, en la estación internacional de trenes de Canfanc. Y de ahí, el destino de su vida, eso sí, hasta que él decidió.
Foto: Pirineum editorial y comunicación
¿Cómo empezó todo? Con un avispado. Ya sabéis, siempre hay alguien que quiere sacar provecho de las diferencias de los demás. Aunque se sabía diferente y llegaba a automarginarse, en el pueblo era uno más, sin rarezas y sin historias, pero aquel día, un vecino de Cariñena, una localidad cercana a Zaragoza, lo vio y se le encendió la luz: Pensó que sería una buena idea, y rentable, sobre todo, exhibir la fuerza de Fermín por esos mundos de Dios. Fermín era un buenazo, un poco ingenuo al principio, así que se dejó embolicar* y fue presentado por primera vez en las fiestas del Pilar de 1891. ¿Éxito? ¡Descomunal!, tanto que acabó en audiencia real ante la reina regente María Cristina y su hijo Alfonso XIII, un pipiolo por entonces. Luego vendría una lista casi interminable de lugares: Barcelona, París, Berlín, Viena..., llegando a Estados Unidos y Sudamérica e, incluso África lo que le hizo tener una excelente formación cultural así como un consumado dominio de los idiomas.
De todo ello se tiene constancia puesto que era una sensación allí donde llegaba y quedaba registrado en la prensa de entonces.
De las Américas vino enfermó y ya no se recuperó.
Cuba, 1911. Fermín ataviado con la indumentaria tradicional.
Cabe decir que no solo mostraba su impresionante físico sino todas aquellas habilidades innatas en él.
Era un chico grande, muy intuitivo y creativo, con increíbles dotes musicales, tanto que aprendió de manera autodidacta a tocar con destreza la guitarra, el violín, el laúd, la pandereta, los hierrecillos, la bandurria, la flauta y el armoniaun, su favorito, que ya tocaba en la iglesia cuando iba a la escuela. Además, tenía una excelente voz, estentórea y de timbre fuerte. Formó una rondalla, conocida como "El cuarteto del gigante". Cantaba la jota con tanto sentimiento y armonía que la hacía como él: grande.
Era afable, cariñoso, enormemente generoso, y un amante, cultivador y cuidador de las costumbres y tradiciones pero no era tonto — observad su cara de bueno, listo e inteligente—y sabía lo que quería, a pesar de tener durante mucho tiempo esa guerra dicotómica entre la vida de ajetreo artístico y la apacible y serena de su familia en el pueblo que le costaba abandonar tras cada viaje. Supo cuándo dejar su carrera y se instaló en Sallent para disfrutar de una vida tranquila, haciendo lo que realmente le gustaba y junto a quienes quería.
Su fama le llevó a ser centro de atención de diferentes universidades que quisieron estudiarlo siendo el doctor Pollinger de la Universidad de Colonia, en su laboratorio privado de Munich, quien, en 1896, atestiguó que su gigantismo no estaba dentro de los estándares y quedó registrado como «el más grande y el mejor proporcionado en musculatura y coordinación». ¿Cómo no iba a estar ágil y coordinado si estaba haciendo ejercicio todo el día?
Barcelona, 1990. Fermín y su esposa.
Murió en su pueblo natal, de donde no hubiera querido salir nunca, un 2 de mayo de 1913, con 43 años. Ese día hasta el cielo lloró por semejante pérdida. Una llovizna acompañó a todo el séquito encabezado por su madre, María Urieta , su esposa, Louise y sus hermanos Valero, Simeona y Juan.
Dejó una fortuna de veinte mil duros y una buena casa que heredó en su integridad su esposa, Louise Carlé Dupois, una parisina. Dicen que una mujer muy a él, generosa y tranquila. Se habían conocido en París y se casaron en la iglesia Paroisse Saint Germain L’Auxerois el 19 de junio de 1897.
Foto del día de su boda. Le petit Journal, 1897.
El párroco dejó anotadas algunas incidencias en el Libro de difuntos, algo muy poco habitual en este tipo de escritos. Escribió:
«Medía 2,29 metros, Por su sortija pasaba una perra gorda, el reloj pesaba más de 4 libras, su pie media cuarenta centímetros de largo por dieciocho de ancho (lo que hoy sería un 58). Ni cuatro hombres robustos eran capaces de levantar el peso que subía a sus hombros el gigante de Sallent».
Y otra curiosidad, su féretro medía 2.40 metros de largo por 90-93 centímetros de alto y fue portado por 10 hombres elegidos para la ocasión.
No cabe duda de que puede decirse que fue un hombre feliz y que logró lo que quiso, terminando sus días apaciblemente.
Su historia no puede igualarse a la de otros gigantes españoles del siglo XIX como Agustín Luengo —2.35 cm— que fue vendido por su padre a un circo portugués por unas monedas, dos hogazas de pan blanco, media arroba de arroz, miel y una garrafa de aguardiente, dos paletas de jamón y un daguerrotipo. Murió en las calles de Madrid adicto al cortezuelo para calmar sus dolores. Vendió en vida su esqueleto al Museo Nacional de Antropología, junto a los bastones que usaba.
Otro de los gigantes fue Miguel Joaquin Eleizagui Arteaga —2.35 cm.— que igual conocéis por la película Handia —Grande en euskera— de 2017. Aquí, fue su hermano quien le convenció. Solo viajaron por Europa pero amasaron cierta fortuna que les permitió vivir con holgura en el pueblo. Fue enterrado en su localidad natal pero su esqueleto fue robado.
Existen más gigantes en la época pero eso ya da para mucho y hay que abreviar.
En la plaza de Sallent se encuentra la estatua a tamaño real de Fermín, realizada por el maestro jaqués, Pedro J. Larraz y fundida a bronce en una fundición zaragozana.
Un orgullo para sus lugareños y para todos, porque llevó el nombre de su pueblo por medio mundo.
¿Habéis escuchado o usáis alguna vez esta palabra? Sea sí o sea no, os voy a explicar la curiosidad de este término.
Normalmente, nos remitimos al latín o al griego para indagar en el origen de una palabra. Otras, son neologismos o cualquier otra cosa que no tenga que ver con la invención. Pero, he aquí que topamos con una palabra que alguien se sacó de la manga.
Si acudimos al Diccionario de la Lengua Española, nos encontramos con un par de definiciones. Una, la que está en desuso, hace referencia, precisamente, al momento en que fue inventada: Corista o comparsista de teatro, Y la segunda, como puede ser utilizada ahora, y es la menos agradecida, nos hace referencia a una mujer de moral entretenida y ruin, que no es honesta y hace cosas indecorosas. Vamos, una acepción de "chica de salón".
Sí, atribuible solo a la mujer. No hay suripantos.
Si damos una vuelta a todo esto, nos encontramos que el 22 de septiembre de 1866, se estrena en el Teatro Variedades de Madrid —conocido como Teatro de los Bufos, por alusión a los Bufos parisinos—, la opereta, ya sabéis, la hermana pobre y díscola de la ópera, titulada El joven Telémaco, cuyo primer actor fue Francisco Arderíus y la música estaba compuesta por el maestro José Rogel Soriano. Pero lo que nos importa es el libreto, la raíz del tema que nos ocupa.
El autor fue Eusebio Blasco, un arquitecto zaragozano que decidió dejar atrás la saga familiar y dedicarse a este mundo de la farándula y el espectáculo. Empezó como gacetillero en revistas satíricas como Gil Blas (en su número del 4 de Octubre de 1868 menciona, entre una supuesta relación de objetos abandonados en palacio por Isabel II tras su huida a Francia: “Un reloj, secreto confidente de ideas un sí es no suripantescas”) e, incluso fue redactor en Le Figaro de París. No le fue mal y decidió proyectarse en la escritura de novelas, teatro, cuentos y poesía. A pesar de su extensa obra, ha pasado a la historia como el comediógrafo autor de El joven Telémaco. Una obra de género bufo, la primera, según los entendidos en estos quehaceres, donde se parodia la conocida novela de François Fénelon, Aventruas de Telémaco,
Caricatura hecha por Eduardo Sáenz-Hermúa, Mecachis. (La Semana Cómica, 1888)
¿A dónde quiero llegar?, os preguntaréis. A este punto de la comedia donde, nunca visto en nuestra querida España, un grupo de coristas, mujeres ligeras de ropa para escándalo de unos y gozo de otros, sale al escenario cantando y bailando este trocito de la obra:
Suripanta la suripanta
macatruqui de somatén;
sun fáribun, sun fáriben,
maca trúpiten sangarinén.
Eri sunqui maca
trunqui supanten..., suripen.
Suripanta la suripanta
melitónimen son pen.
Si deseáis escuchar, picad en la firma original
Supuestamente, esto debería cantarse en griego pero, ¿quién sabía hablar bien griego y más, cantarlo? Así que el ingenioso Eusebio Blasco tuvo la feliz idea de inventarse un griego algo macarrónico. El éxito fue tremendo. La cancioncilla en cuestión era tarareada en todas partes y pronto, las chicas del coro, fueron reconocidas como las "suripantas": Chicas alegres y descocadas.
Arderíus y sus suripantas / Imagen de la época.
Y es en este punto, donde completamos el circulo con las definiciones que da el Diccionario de la R.A.E.
A colación de esta palabra y de la acepción más machista, se inventó otra que sería el verbo que acompañaría a suripanta: Macatruqui que aparece también en el estribillo. Pero eso ya es otra historia.
Cabe decir que en el Parque Grande de Zaragoza (España), tiene un busco fidedigno como homenaje a su figura. Se celebró su colocación en 1928 pero unos vándalos, en 1934, lo robaron. Se realizó una nueva y ahí sigue hoy en día.
En el Teatro Principal, también de Zaragoza, tiene una placa en su honor.
Imagen de Ecelan, Wikimedia
Y, hasta aquí, dos pájaros de un tiro: Una palabra molona y un poquito de biografiando.