En los confines de este lugar mágico, los nocuentos y las deshistorias encuentran su morada. Aquí nace mi Universo Azul: un espacio donde la imaginación navega en caracolas aladas y la fantasía se cuela, suave, entre la realidad y los sueños.

26 de enero de 2021

Atrabiliaria

Por ende, atrabiliario. 
Es una palabra formada con raíces latinas cuyo significado vendría a ser "de genio violento". Ya podéis imaginar por dónde va la cosa. 

Podríamos separar el término en tres componentes léxicos: 
  • Atra, como ater o atrum (de color negro mate) que le daríamos un enfoque como de oscuro.
  • Bilis que, como su nombre indica, relacionamos con hiel y, por tanto, metafóricamente, con amargura o cólera.  Unido a atra: Atrabilis, "bilis negra". Seguro que os suena eso de "echar bilis por la boca".
  • El sufijo -aria/o, indica relación o pertenencia.

En conclusión, una atrabiliaria o un atrabiliario es una persona que tiene muy mal genio, que se encoleriza fácilmente, que se sale de sus casillas y que puede cometer atrocidades. Atrocidad nos lleva a atroz, atrox, que es un derivado de los adjetivos antes mencionados: atra, ater, atrum. Y todo lo que acaba en -oz nos ha de recordar a algo tendente a lo terrible, intenso, oscuro, funesto, luctuoso, cruel e incluso inhumano.
Lo que sería "ponerse hecho un basilisco" pero eso del dragón alado-serpiente que puede matar con la mirada lo dejaremos para otro momento.

Existe otra definición para el concepto que nos atañe, algo más suave: Raro o extravagante.

Seguro que halláis a una o más personas que encajan en una o en otra o en ambas acepciones al mismo tiempo. 

El ángel del hogar o el triunfo del surrealismo  
1937 / Max Ernst

14 de enero de 2021

Luz del alma

Calladamente, observaba aquella catarata de mil gotas que caían por el acantilado. El sollozo era un frío viento que le halaba el corazón y arrugaba su alma como la sábana que empapaba de quejidos y maldiciones quedas.
La tenue luz de la bombilla escarchaba su sombra entre claroscuros tremulantes. Ella, brillo de sus días, deseaba recoger todas aquellas lágrimas, ponerlas en un frasquito de cristal y tirarlas al pozo de los deseos. Quizá pudiera dibujar una sonrisa en el horizonte de aquella boca que hablaba de tanto dolor encogido en silencios y abrazarla desde el alma cual guirnalda de esperanzas.

(100 palabras)

El pozo de los deseos / Jane Ray



Objeto: Frasco
"Escribir Jugando" es un reto mensual de escritura creativa. Lo organiza la escritora Lidia Castro Navas desde su blog y consiste en microrrelatos o poesías con límite de 100 palabras inspirándonos en una carta propuesta y el dado que la acompaña. 

Reto opcional: Que aparezca en la historia algo relacionado con la bombilla.





31 de diciembre de 2020

Akitu

Os suena a una de esas palabras curiosas que un idioma antiguo o de esas expresiones que dicen mucho, o, tal vez, a vasco, ¿verdad? No vais desencaminados pues es varios verbos con significado similar: cansar(se), fatigar(se), agotar(se), aburrir(se), hartarse de..., pero yo me refiero a la celebración más antigua que se conoce sobre el Año Nuevo. 
Akitu o Zagmuk (término acádico del sumerio, Akītum, ezen á-ki-tum, akiti-šekinku (á-ki-ti-še-gur-ku) "corte de cebada", akiti-šununum "siembra de cebada", babilonio, akitu, también rêš-šattim "cabeza o comienzo del año").
Se trata de una festividad babilonia, datada hace más de cuatro mil años. Y, desde ese momento, contemplada como un modelo o ejemplo de un patrón ritual ahistórico presente en todas las celebraciones de Año Nuevo del mundo antiguo.

Era un festival agrario que se celebraba durante una decena de días, en otoño y primavera, coincidiendo con la siembra y la cosecha de la cebada. Se oraba y se recitaba el Enuma Elish o Epopeya de la creación, donde se explicaba la creación del universo y las estaciones. En realidad, era un conglomerado de festividades en honor al dios Marduk, deidad de vida, muerte y resurrección, su victoria sobre la deidad del caos y su consiguiente matrimonio con la diosa Isthar. Cielo y tierra se unían para dar lugar al nacimiento de la vida, valga la redundancia, en primavera.

La fiesta Akitu se continuó celebrando a lo largo del período seléucida (imperio helenístico sucesor del Imperio de Alejandro Magno) y durante la Antigua Roma. Fue el emperador Julio César quien en el año 46 a.n.e. —cabe decir que este fue el más largo de la historia. 445 días y es conocido como Año de la Confusión— instauró su calendario juliano, anteriormente solo Julius, y elaborado por el astrónomo griego Sosígenes de Alejandría, con lo que esa celebración de Año Nuevo tenía lugar en el mes dedicado a Jano, Ianuarius (el onceavo, enero, cuando el primer día los cónsules romanos asumían el gobierno). Jano era la deidad de los comienzos, las transiciones y los finales. Si os dais cuenta, tiene mucha similitud con Marduk.

El calendario gregoriano, o también  “Lunario Novo según la nueva reforma” ya que fue promulgado (1580) por medio de la bula Inter Gravissimas, es el que se utiliza en la actualidad y se implantó en 1582 por el Papa Gregorio XIII, de ahí su nombre, aunque fue modificado por Dionisio el Exiguo en el siglo VI en base al juliano al que sustituyó puesto que tenía demasiado años bisiestos con lo que los solsticios y equinoccios nunca coincidían con la realidad. Es el más preciso pues solo se desajusta un día cada tres mil años.
En este calendario gregoriano se implantó el inicio de año el 1 de enero.  —Hasta entonces, el año empezaba el 25 de marzo —. Así se lograban ajustar las festividades religiosas en torno a la Pascua.
Aunque están en vigor otros calendarios como el judío, el islámico y el budista,  el gregoriano es el que se emplea oficialmente.

Se considera que el calendario más antiguo encontrado hasta la fecha es el hallado en un monumento mesolítico de Aberdeenshire, Escocia. Se cree que data de alrededor del año ocho mil a.C. y mide el tiempo a partir de las fases del sol y de la luna, base fundamental de todos los calendarios.

Ya veis, la mayor parte de las celebraciones religiosas o las tradiciones actuales tiene un origen pagano: el árbol de Navidad —Tutankamon y sus palmeras datileras durante el solsticio de invierno—, los villancicos o canciones especiales —los antiguos paganos las cantaban para celebrar a las estrellas del cielo—, el tronco de Navidad —que los egipcios encendían  y mantenían para que su luz sirviera de memoria al dios Horus, y  luego tomaron los babilónicos para las celebraciones del Akitu y los romanos para su Saturnalia—. Las tarjetas también eran cosa de los egipcios aunque los chinos, inventores del papel, reivindican esa costumbre porque ya intercambiaban mensajes de buenos deseos aunque, tal y como conocemos las tarjetas de navidad tradicionales, se lo debemos, según parece, al ideólogo inglés Sir Henry Cole en 1843, tres años después de la invención del primer sello postal. El muérdago, los regalos, el festín de comilonas, etc.

¡¡¡FELIZ, ESPERANZADOR, VENTUROSO... AÑO NUEVO!!!

Fuegos artificiales / Nikolay Dimitrov

22 de diciembre de 2020

En pos de todos esas esperanza que todavía se albergan, 
de todas esas ilusiones que aletean, 
de todos esos deseos que laten 
y de todos esos sueños que siempre importan...

desde este rinconcito donde Qamar anida se hará todo lo posible para que la magia y la fantasía sigan reinando con los nocuentos, las deshistorias, con algunas ráfagas de conocimiento, con las aventuras de los personajes que viven en este Universo imaginario pero donde la realidad está presente para darle su toque Azul, avivado por vuestra siempre agradable y bendecida presencia que agradezco sincera e infinitamente.

Feliz Navidad  yVenturoso Año Nuevo


Arte digital de Alfoart.

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